Boricuas buscan nueva oportunidad en Charlotte

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Por Judith Barriga  | [email protected]

La crisis que agudizó el devastador huracán María en Puerto Rico, desplazó a decenas de familias hasta la Ciudad Reina y sus alrededores, donde buscan establecerse.

Charlotte NC.- Con la devastación que dejó el huracán María en la isla de Puerto Rico, miles de puertorriqueños han ‘cruzado’,  como ellos mismo lo describen, a tierra estadounidense en busca de una nueva vida.

Mientras la mayoría está llegando a las costas de la Florida y barrios de Nueva York, algunas familias han encontrado refugio en las Carolinas.

“Nosotros hemos recibido emails y llamadas de puertorriqueños que están recién llegados a Charlotte y pueblos aledaños, preguntando por trabajo, pidiendo ayuda para servicios médicos y vivienda”,  dijo durante una entrevista a HOLA News Esther Pevney,  presidenta de la Asociación Cultural Puertorriqueña en Charlotte.

Según Pevney, American Airlines calculó que al menos 6.000 puertorriqueños han llegado a las Carolinas, algunos solo para tomar un respiro de la precaria situación en la que se encuentra la isla y,  otros tantos,  han dejado todo atrás buscando una nueva vida, como la familia Guevárez Cáceres.

Originarios del municipio de Guaynabo,  Nadyaliz Cáceres Reyes y Christian Guevárez Álvarez,  los dos de 27 años de edad,  y su pequeño de tres años, al recibir la alarma del huracán, abandonaron su apartamento en busca de refugio en casa de la familia de Christian.

Cuatro días después que María azotara la isla,  los Guevárez se sintieron lo suficientemente seguros para explorar su alrededor, encontrándose con un Puerto Rico en ruinas.

“Fue bastante fuerte ver la calle en donde corrí y jugué en mi infancia, completamente destruída. Casas sin techos, calles sin árboles, todo el verdor había desaparecido”,  describió Christian el lugar que lo vio crecer y donde aún vive su madre.

A salvo pero incomunicados, sin electricidad ni agua, tuvieron que salir a la carretera para recibir señal y comunicarse con su familia fuera de isla. Días después,  tratando de retomar sus vidas, Nadyaliz se encontró con que la zona turística en la que trabaja estaba fuera de servicio,  dejándola sin empleo fijo.

“Yo era recepcionista para una compañía que sirve al personal de los cruceros en el Viejo San Juan, inmediatamente después del huracán se cancelaron los cruceros, cambiaron las rutas, cerraron el puerto, me quedé sin trabajo”,  comentó con frustración Nadyaliz.

Christian,  por otro lado, técnico de Biomédica,  tenía más trabajo que nunca, sin embargo, la falta de electricidad, la difícil transportación y la deplorable situación de los poblados que visitaba, hacían su trabajo frustrante. Llevándolo a pensar seriamente en el  futuro de su joven familia.

Empezar otra vez

“En mi trabajo estaba bien,  se podría decir, pero mi esposa no tenía trabajo, la escuela del nene no sabíamos cuando iba a reiniciar, así que decidimos dejarlo todo y empezar de nuevo acá”,  dijo el cabeza de la familia Guevárez Cáceres.

La madre de Nadyaliz, Migdalia Reyes quien reside en Charlotte, preocupada de la situación que se vivía en Puerto Rico, ya había ofrecido a su hija que vinieran a por lo menos a tomarse un respiro. Después de una corta visita en octubre, los Guevárez tomaron la decisión de mudarse a la Carolinas volviendo definidamente en noviembre.

‘Lo más difícil ha sido dejar a mi familia allá, me duele porque en mi familia yo era el hombre de la casa, el que ayudaba a mi mamá y además a la persona que yo más amo,  es mi abuela. Pensar en no poder verla se me hace sumamente difícil, pero ahora yo tengo que ver por mi propia familia y los tengo que poner adelante”,  dijo con un nudo en la garganta Christian.

Dispuestos a sacar lo mejor de lo peor, por el momento,  Christian se encuentra trabajando en un restaurante, pero espera con el tiempo poder conseguir un trabajo dentro de su carrera en Electricidad e Instrumentación. Nadyaliz está enfocada en la educación de su hijo, a quien quiere registrar en la escuela para después poder conseguir un trabajo como terapista del lenguaje.

“Charlotte nos ha recibido muy bien, ya tenemos nuestras licencias, el cuidado médico, Christian está trabajando, todo está marchando bien”,  comentó Nadyaliz.

A pesar que la situación en su bella isla no parece mejorar y les aguada los ojos recordar a los que han dejado atrás, la familia Guevárez Cáceres, ve este desafortunado evento como la oportunidad para superarse y ayudar a su gente en un futuro no muy lejano.

“Honestamente a Puerto Rico le va a tomar años recuperarse, si todo sigue como hasta ahora con nosotros aquí, cuando me estabilice, espero traerme a mi hermana y al que quiera venirse, que seamos un trampolín,  estamos aquí para ayudarlos”,  concluyó Christian.

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