Bolsonaro trata ante EE.UU. de deshacerse de su imagen de villano ambiental

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CRISIS CLIMÁTICA BRASIL

Sao Paulo, 21 abr (EFE).- El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, participará este jueves en la cumbre del cambio climático convocada por su homólogo estadounidense, Joe Biden, una cita donde intentará deshacerse de la imagen de villano medioambiental, en medio de crecientes presiones de la comunidad internacional.

El líder de la ultraderecha brasileña se ha visto obligado a moderar el tono de su política medioambiental tras la llegada al poder de Biden, cuya victoria se resistió a reconocer tras insinuar fraudes en las elecciones de Estados Unidos.

Con la cumbre como telón de fondo, Bolsonaro dio el primer paso para mejorar las relaciones con EE.UU. después de la derrota electoral de Donald Trump y envió una carta a Biden en la que dijo estar dispuesto a trabajar con la comunidad internacional para “la protección ambiental” de la Amazonía.

El mandatario, partidario de la explotación económica de reservas naturales y tierras indígenas, moldeó su discurso de cara a la cita y se comprometió acabar con la deforestación ilegal en Brasil hasta 2030.

No obstante, aclaró que su objetivo requerirá “recursos voluminosos” y pidió “todo el apoyo posible” de la comunidad internacional.

Durante la campaña electoral, Biden advirtió que Brasil debía contener la “destrucción” de la Amazonía, pues de otro modo podría enfrentar “consecuencias económicas significativas”, y adelantó que, si fuera electo presidente, como ocurrió, ofrecería al Gobierno de Bolsonaro unos 20.000 millones de dólares para acabar con la deforestación.

El mandatario brasileño reaccionó de forma dura y advirtió en aquel entonces que no aceptaba “sobornos, criminales demarcaciones o infundadas amenazas”.

GOLPE DE TIMÓN EN LA RETÓRICA ANTIAMBIENTALISTA

El golpe de timón en el discurso va en oposición de las propuestas defendidas por Bolsonaro, un capitán de la reserva del Ejército que se ha mostrado partidario de reducir las multas ambientales, interrumpir las demarcaciones de tierras indígenas y promover los intereses de los productores rurales.

La misma semana en la que Bolsonaro remitió su misiva a Biden, el jefe de la Policía del estado de Amazonas presentó una denuncia ante el Tribunal Supremo para que se abra una investigación contra el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, por supuestamente obstruir una inspección sobre decomiso de madera.

Para las ONG, las acciones y retórica antiambientalista del Gobierno Bolsonaro están detrás del creciente aumento de la deforestación en la selva, que ha alcanzado niveles récord bajo su mandato.

La devastación de la Amazonía ha desgastado la imagen de Brasil y ha encendido la alerta del mercado. Un grupo de 280 empresas y movimientos ecologistas, que incluye a los mayores bancos y firmas agropecuarias de Brasil, exigió este mes al Gobierno de que adopte “metas más ambiciosas” para la protección de la selva.

La demanda se suma a la de un importante grupo de fondos de inversiones globales que el año pasado advirtió sobre una eventual retirada de capitales, en caso de que el Gobierno no reforzara el combate a la deforestación y los incendios.

A las críticas se volvió a sumar recientemente por la joven activista Greta Thunberg, quien señaló que el mandatario brasileño falló en la “responsabilidad” para preservar “las condiciones de vida actuales y futuras de la humanidad”.

PRESIÓN CONTRA BIDEN PARA EVITAR UN ACUERDO CON BRASIL

Diversas voces se han alzado también en los últimos días para pedir a Biden que no sucumba a un acuerdo bilateral con Brasil en materia medioambiental hasta que haya una reducción concreta en las tasas de deforestación.

Un grupo de 36 artistas estadounidenses y brasileños, entre ellos Leonardo DiCaprio, Katy Perry y Caetano Veloso, publicaron la víspera una carta dirigida a Biden en la que expresaron su “profunda preocupación” con la suscripción de un posible acuerdo y pidieron “acciones urgentes” para enfrentar las amenazas de la Amazonía.

En ese sentido se posicionó también la ONG Greenpeace, que recalcó que un acuerdo bilateral “necesita de un diálogo activo de la sociedad civil, pueblos tradicionales y poblaciones indígenas”.

“Eso no ha sido hecho por el actual Gobierno, que se muestra poco democrático y ajeno a la escucha”, afirmó en declaraciones a Efe la Coordinadora de Clima y Justicia de Greenpeace Brasil, Fabiana Alves.