•‘La ciudad de los muebles’, que tiene entre sus habitantes 4.686 inmigrantes hispanos, se prepara para una mega-obra que estará terminada en el verano de 2019. Un estadio multiusos se construirá empleando trabajadores latinos.

Por Williams Viera | [email protected]

High Point, NC.- ‘La ciudad de los muebles’, como se conoce a High Point, quiere estar en el mapa de una manera diferente y con tal fin ya inició un proyecto multimillonario que le dará una nueva vida.

La novena ciudad de Carolina del Norte que tiene 111 mil habitantes, de acuerdo con la Oficina del Censo 2010, dio un paso al futuro al empezar la demolición de edificios viejos y desocupados que le darán vida a un estadio multiusos de gran flexibilidad que puede albergar partidos de béisbol, de fútbol americano, de fútbol ‘soccer’ y lacrosse.

El nuevo escenario, debido a su diseño, abrirá sus puertas en el verano de 2019 y podrá ser utilizado para conciertos o banquetes.

“Ya no vamos a tener que ir a Greensboro para ver espectáculos en los que se presenten artistas hispanos”, dijo Clemente Romero, oriundo de La Reforma, San Luis Potosí (México), quien trabaja  con la ciudad de High Point hace 16 años, luego de convertirse en ciudadano estadounidense.

Romero fue uno de los ocho hispanos, de los 4.686 que residen en esta área, que estuvieron en ‘la fiesta de la demolición’ en la esquina de Church Avenue y Pine Street, en la que se presentaron 324 personas de diferentes edades.

“Ya empezó el cambio y con él vamos a tener un mejor futuro”, dijo Romero mientras veía a cinco estudiantes hispanos que integraban la banda musical ‘T.W. Andrews Red Raider Marching Band’ de High School que deleitó a los asistentes con su música y sus danzas.

    

El futuro es ya…

El estadio tendrá 3.800 asientos fijos y si se necesitan, se le agregarán 1.200.

“Además de los conciertos, vamos a disfrutar de los partidos de béisbol. Ojala que con este estadio se presente la novena Los Bravos de Atlanta”, dijo Romero, cuando Bill Bencini,  el actual alcalde, y Jay Wagner, el electo, se lanzaban una bola para indicar que en pocos minutos comenzaría la demolición de la primera edificación, de dos pisos, sería demolida por una grúa.

El estadio de High Point será propiedad de la ciudad y ya tiene un inquilino: un equipo de béisbol de la Liga Atlántica que jugará, en casa, 70 partidos por año.

El lugar en donde se construirá el estadio tiene 11,5 acres entre Elm Street, Lindsay Street, Gatewood Avenue y English Road. Cinco acres ocupará el estadio y seis acres y medio serán desarrollos privados que incluyen un parque, centro de eventos, museo para niños y sala de cine educativo.

De acuerdo con los proyectistas de la obra, la misma convocará 200 mil personas hasta el centro de High Point por los juegos y los eventos que se programen con lo que impulsará la economía durante todo el año, además de su tradicional ‘Furniture Market’.

En el aspecto laboral se calcula que se van a necesitar tres mil personas durante la construcción de la mega-obra. De ese número, la mitad serán subcontratistas que en sus filas tienen trabajadores hispanos en diferentes sectores.

Uno de los objetivos estratégicos de esta obra, que moderniza el centro de High Point, es que en el momento que se inaugure, se van a tener 500 empleos adicionales en el sector privado, de 15 a 20 restaurantes nuevos al igual que tiendas. Además se construirán 250 viviendas residenciales.

Primer paso…

Desde 2008, la base impositiva comercial de High Point en el área del estadio que se construirá ha perdido $250 millones de dólares en su valor.

Jeron Hollis, Director de Comunicaciones y Participación Pública de la Ciudad de High Point, cree que este es el primer paso de una idea que pondrá a High Point en el mapa, de una manera diferente.

“La mayoría de la gente nos conoce por nuestros muebles y nos encantan nuestros muebles, pero esto es algo que nos da otra dimensión que creemos que va a cambiar las reglas del juego para High Point y sus habitantes”, dijo Hollis.

La ‘fiesta de demolición’ tuvo una duración de dos horas. En ese lapso, hubo música, la gente conversó, se divirtió y habló del futuro. El único detalle que faltó fue lo concerniente a que nadie se llevó cualquier elemento que podría servirle como recuerdo de la vieja edificación que desapareció, en 30 minutos, luego que la maquinaría pesada empezó su trabajo y que decía con ello, “bienvenido al futuro de High Point”.

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