Australia anuncia el fin de la tramitación de solicitantes de asilo en Papúa

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Sídney (Australia), 6 oct (EFE).- El gobierno de Australia anunció este miércoles que a final de año terminará con el proceso de tramitación de solicitantes de asilo en Papúa Nueva Guinea, parte de la polémica política de inmigración del país oceánico.

La ministra australiana del Interior, Karen Andrews, señaló en un comunicado que los trabajos terminarán el próximo 31 de diciembre y que los inmigrantes que todavía permanezcan en Papúa Nueva Guinea podrán solicitar la residencia permanente en ese país o pedir, antes de que termine el acuerdo, su traslado a Nauru.

“Las fuertes políticas de protección de fronteras de Australia, incluyendo la tramitación regional, no han cambiado. Cualquiera que intente entrar a Australia ilegalmente por barco será devuelto (a su punto de origen) o enviado a Nauru”, indicó Andrews.

Según datos del Consejo para los Refugiados de Australia del 31 de julio de 2021, unos 124 inmigrantes, que incluye a refugiados e indocumentados, se encuentran en territorio papuano, mientras otros 107 están en Nauru.

Camberra retomó en 2012 su política de tramitación de inmigrantes llegados por mar en países terceros al suscribir un acuerdo con la pequeña nación insular de Nauru y, un año más tarde, firmar otro pacto con las autoridades papuanas, donde levantó un centro de procesamiento en la isla de Manus.

El fin de la tramitación en Papúa se da cuatro años después de que el Tribunal Supremo del país declarara ilegal el centro para inmigrantes que auspiciaba el Ejecutivo de Camberra en Manus y ordenara su cierre.

El gobierno australiano justifica la creación de centros de inmigración en la necesidad de detener las muertes en altamar y proteger sus fronteras apoyándose en datos que indican que más de 50.000 inmigrantes indocumentados intentaron ingresar al país por la vía marítima entre los años 2008 y 2013, de los cuales 1.200 murieron en el intento.

Pero la política de tramitación de solicitudes en terceros países ha sido fuertemente criticada por diversos organismos internacionales como la ONU, Amnistía Internacional y Human Rights Watch que la consideran inhumana y cruel por las condiciones precarias en la que se tiene a los inmigrantes indocumentados.

Muchos de los internos en Papúa Nueva Guinea y Nauru han huido de conflictos como los de Afganistán, Darfur, Pakistán, Somalia y Siria; otros han escapado de la discriminación como las minorías rohinyá, en Birmania (Myanmar), o bidún, en la región del Golfo.