Este 30 de noviembre compareció ante un juez el hombre que, según la Policía, es el  responsable de cuatro asesinatos en la ciudad.

Tampa.- Howell Emanuel Donaldson III, el presunto asesino en serie de Tampa compareció por primera vez ante la justicia desde su detención el pasado 28 de nobiembre y la jueza Margaret Taylor decidió que siga preso sin fianza al menos hasta la audiencia convocada para el 5 de diciembre.

La fiscalía, que advirtió que en el juicio pedirá una condena a muerte, solicitó a la jueza que no conceda la libertad bajo fianza a Donaldson porque representa un peligro para la comunidad.

Donaldson, que por encima del uniforme de presidiario llevaba un chaleco acolchado para evitar autolesiones, no habló durante la comparecencia, a la que asistieron algunos familiares de las cuatro víctimas de un asesino serial entre el 9 de octubre y el 14 de noviembre en el barrio Seminole Heights.

El joven fue detenido como sospechoso de cuatro asesinatos en primer grado y la presentación de cargos formales contra él debe hacerla la Fiscalía ante un gran jurado.

El fiscal del estado de Florida, Andrew Warren, dio a entender a los periodistas después de la audiencia que está dispuesto a pedir la pena de muerte para Donaldson.

“La pena de muerte se debería reservar para lo peor de lo peor y en términos generales un asesino en serie calificaría”, dijo Warren.

La jueza Taylor convocó una audiencia para el 5 de diciembre en la que decidirá si Donaldson esperará el juicio preso o en libertad bajo fianza.

La detención de Donaldson, de 24 años, supuso un alivio para Tampa y especialmente para el barrio Seminole Heights, cuyas calles fueron escenario de cuatro asesinatos de similares características que aterrorizaron a los vecinos.

Las víctimas, sin conexión entre sí, eran personas que estaban solas en la calle de noche y recibieron disparos mortales.

La detención

Una pistola que Donaldson reconoció haber comprado a comienzos de octubre puso a la Policía sobre su pista.

Los casquillos de bala hallados en los lugares de los crímenes coinciden con la munición del arma, pero además por el teléfono celular del detenido se ha podido determinar que anduvo cerca de los sitios donde se produjeron los asesinatos y a las horas precisas.

También, según el acta de detención de la Policía, se hallaron en el automóvil de Donaldson, que últimamente trabajaba en un restaurante McDonald’s, ropas como las descritas por un testigo de uno de los asesinatos y las que llevaba un sospechoso captado por las cámaras de seguridad en la escena de otro de los crímenes.

Un testigo del último asesinato, ocurrido el 14 de noviembre y del que fue víctima un desempleado de 60 años, Ronald Felton, describió al asesino como un hombre afroamericano de 1.85 metros de altura y complexión delgada que vestía totalmente de color negro y empuñaba una pistola, de acuerdo con las informaciones suministradas entonces por la Policía.

La primera víctima fue Benjamin Mitchell, de 22 años, a quien el asesino disparó mortalmente el 9 de octubre cerca de una parada de la línea 9 de autobuses.

Dos días después, aunque su cadáver no fue encontrado hasta el día 13, Mónica Caridad Hoffa, de 32 años, caminaba por el barrio para encontrarse con un amigo cuando recibió varios disparos que le causaron la muerte.

El 19 de octubre Anthony Naiboa, de 20 años, buscaba una parada de autobús cuando fue asesinado a tiros.

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