Por Mayra Arteaga/EFE | [email protected]

La gran industria de la temporada lleva en sus entrañas el trabajo de cientos de hispanos que, año con año, plantan millones de pinos.

Greensboro,NC.- Justo después del Día de Acción de Gracias se dio por inaugurada oficialmente la temporada de venta de árboles de Navidad en Carolina del Norte, un estado reconocido a nivel nacional por sus más de 1.600 granjas de pinos, particularmente el Fraser Fir, admirado por su forma piramidal, sus fuertes ramas y su profundo olor.

Tanto en improvisados negocios en las ciudades como en las granjas mismas de las montañas del estado, familias enteras se dan a la tarea de adquirir el árbol perfecto para decorar sus hogares en esta Navidad.

En las montañas la fuerza motora de la industria de los árboles de Navidad descansa en las manos  y espaldas de inmigrantes  latinos que trabajaxn cada año en el cultivo, corte y venta de los hermosos árboles, según datos del Servicio Forestal de Carolina del Norte. 

Los trabajadores huéspedes hispanos proveen a esta industria el cuido, eficacia y rapidez que requiere a fin de complacer a su clientela con el árbol preciso para su hogar.

Según cifras de la Asociación de Árboles de Navidad, en Carolina del Norte hay unas 1.600 granjas, que plantan más de 50 millones de pinos al año en 25.000 acres de terreno, la mayoría del tipo ‘Fraser’, el más conocido por su particular olor “navideño”.

MANO DE OBRA HISPANA

Carolina del Norte es el Segundo productor nacional de ‘Fraser’, tras el estado de  Oregón, una industria que ha superado las ganancias de mil millones de dólares por temporada.

De acuerdo a las cifras oficiales, el 80 % de las más de 8.000 personas que laboran en el proceso de siembra  de semillas, fertilización, poda y distribución de los arbolitos navideños en el estado es de origen hispano, de los cuales alrededor de 5.000 son contratados por los agricultores a través del programa de la visa H2A para trabajadores temporales, mismo que se ha visto afectado por los recortes efectuados por la administración Trump  a este tipo de programas.

“Tenemos trabajadores que vienen al estado año tras año para laborar en las cosechas de tabaco y camote y luego se pasan a los árboles de Navidad para hacer más dinero. Un solo agricultor emplea a más de mil trabajadores hispanos”, indicó el experto.

Un estudio del Departamento Forestal de Carolina del Norte estima que más de 1.000 hispanos intervienen a lo largo del proceso de colocación de semillas, fertilización, poda y distribución de más de 5 millones de pinos anuales que salen para su distribución y venta desde este estado.

Después de Oregón, Carolina del Norte es el segundo productor nacional de este tipo de árboles, una industria que genera ventas por encima de los 110 millones de dólares.

“En la casa nos encanta comprar el árbol natural todos los años. Ya se ha vuelto tradición de la familia, salir, buscar el pino y luego decorarlo juntos. Además, nos gusta mucho la fragancia que deja en la casa”, aseguró Stefanía Hall, mientras cortaba junto a su esposo el árbol de navidad en la granja Circle C, en Boone, NC.

Entre los mejores

La fama de los pinos navideños que salen de las montañas de este estado del sur del país se extendió inclusive hasta algunas islas del Caribe y países como Canadá, Japón, México, además de otros en Latinoamérica.

Desde 1966, la Asociación Nacional de Árboles de Navidad de EE.UU. selecciona el arbolito oficial de esta temporada festiva que será colocado en el Salón Azul de  la Casa Blanca, título que en doce ocasiones se lo ha llevado Carolina del Norte, lo que convierte a este estado en uno de los más galardonados.

En 2017, el árbol que adorna la casa del mandatario estadounidense  fue llevado desde Wisconsin, estado ganador de este año.

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