San Juan, 9 feb (EFE).- Antonio Martorell inaugurará el próximo 12 de febrero la exposición ‘Gaza, Gasa, Gauze’, que utiliza la gasa como material y símbolo para reflexionar sobre la herida humana, los conflictos armados y el potencial del arte como acto de conciencia y sanación.
La muestra presenta un conjunto de obras recientes del artista y abre al público a las 7:00 p.m. en la galería de la sede del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), en el Viejo San Juan.
“Con esta exposición, Antonio Martorell vuelve a demostrar que el arte es una herramienta de conciencia y diálogo social. (Es) una muestra que transforma materiales y símbolos en una reflexión urgente sobre la dignidad humana, la memoria y la capacidad de sanar desde la creación artística”, expresó la directora ejecutiva del ICP, Melissa Santana.
La muestra parte de una relación directa entre palabra y materia. El título une ‘Gaza’, el territorio palestino; ‘gasa’, el vendaje; y ‘gauze’, su traducción al inglés.
“Que estas vendas develen el mal y el arte ayude a sanar la herida”, afirma el artista como declaración central de la exposición.
Según el curador, artista e investigador de arte Humberto Figueroa Torres, Martorell desarrolla sus proyectos desde procesos de reflexión profunda, evitando respuestas inmediatas y buscando ideas con mayor peso conceptual y emocional.
Esa mirada sostiene esta exhibición, que aborda las consecuencias humanas de los conflictos armados y la forma en que estos dejan marcas duraderas en la historia y en la conciencia colectiva.
El uso de la gasa como lenguaje artístico surge de su origen histórico y su función médica. Se trata de un textil producido desde hace siglos en Gaza y utilizado para cubrir y proteger heridas.
Martorell incorpora este material en tapices, lienzos y otras superficies junto con brocados o damascos, y alfombras recuperadas y restauradas en su taller. También integra imágenes y elementos simbólicos que refuerzan la lectura de pérdida, reparación y memoria.
La exposición está organizada en dos secciones. La primera presenta obras en tonos tierra, grises y ceniza que aluden a territorios afectados por la guerra y a la urgencia de la empatía.
La segunda introduce colores tropicales y mayor luminosidad como contraste y respiro visual. Esa transición propone una idea de recuperación, pero también advierte que ningún lugar está completamente a salvo de la violencia y el deterioro. EFE
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