Claudia Marini habló en un foro sobre la epidemia de los opiáceos y cómo esta le arrebató la vida a su hija de 22 años.

Por Williams Viera | [email protected]

Winston-Salem, NC.- A pesar de la perdida de su hija por una sobredosis de heroína, Claudia Marini se atreve a hablar de su caso para que la comunidad conozca el peligro en que se encuentra por el creciente consumo de sustancias con alto poder adictivo.

Marini contó su drama, con lágrimas en los ojos, durante un f foro sobre el tema en las instalaciones de ‘Bookmarks’, en su sección ‘Footnote Café’, en el centro de Winston-Salem.

El foro fue organizado por ‘Twin City Talk’ y ‘Winston-Salem Journal’ en asocio con ‘OrthoCarolina’.

Claudia Marini después de la muerte de su hija, quien solo tenía 22 años de edad, da a conocer cómo detectar si alguien tiene una adicción con drogas.

“Mi hija Maddie Marini murió a la edad de 22 años. Era el 29 de diciembre de 2016, en un restaurante de ‘Taco Bell’, en King, donde trabajaba”, dijo Marini. Ella nació en Chicago, pero sus padres son de Argentina.

A pesar del tiempo transcurrido, el caso Marini sigue fresco en la memoria de la gente que se enteró, a través de los medios de comunicación y por las redes sociales, lo que había sucedido con Maddie.

El incidente

Lo vivido por Marini y sus familiares representó el primer incidente reportado de muerte por opioides entre los latinos en Carolina del Norte y ha sido, a la vez, el más conocido.

“A Maddie le faltaban tres horas para terminar su turno de trabajo y decidió tomar un descanso. Antes de regresar a sus labores, se dirigió al baño, cerró la puerta con llave, sacó una jeringa llena de heroína que llevaba en uno de los bolsillos y se aplicó aquel liquido en una vena como lo había realizado durante los últimos años”, relató la madre.

Mientras la heroína empezaba a correr por el torrente sanguíneo, Maddie dejó caer la jeringa en la taza del inodoro y se sentó en el piso de baldosas para experimentar la euforia hasta que dejó de respirar.

“Recuerdo a mi hija y por eso hablo de lo que pasó para que a otras familias no les ocurra lo que nos sucedió y por lo que vivió Maddie. Cada vez que me miraba encontraba dos ojos rojos. No lo pensé ni lo sospeché en ese momento, pero hoy me doy cuenta que algunas personas que abusan de drogas pueden usar gotas para ocultar esa situación”, dijo Marini.

¿Qué son los opioides?

Esta madre habla públicamente sobre la crisis de los opiáceos de origen natural (heroína, opio, morfina, codeína) y de los de origen sintético (demerol o metadona, entre otros) que son recetados por los médicos para calmar el dolor.

Los efectos que produce la administración de heroína son de euforia y bienestar. Inhibe el apetito y produce náuseas las primeras veces que se utiliza, pero especialmente reduce el dolor. La contracción de las pupilas y los sudores fríos son dos de los síntomas que experimenta el consumidor de heroína.

“Maddie es un retrato de una sociedad en cuidados paliativos, atiborrada de calmantes e impotente. Ella ayudó a cambiar la opinión que se tiene sobre este problema y también le abrió los ojos a las familias que pensaban que sus hijos no podrían verse afectados por este mal”, dijo Marini.

Y es que Maddie, en el comienzo de sus estudios en la escuela secundaria, conoció a un muchacho y salió con él, pero él le presentó diferentes tipos de narcóticos: cocaína, metanfetamina y pastillas hasta que, años más tarde, se registró el desenlace fatal.

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