Cuando se habla sobre el concepto ‘reloj biológico’, la mayoría de la gente piensa en la mujer, ya que es bien sabido que a partir de los 35 años la fertilidad se reduce y termina con la menopausia. Lo que la mayoría de la gente desconoce es que en los hombres también sucede algo similar.
El equivalente masculino de la menopausia es la andropausia, que es una caída sostenida en los niveles de las hormonas sexuales masculinas que afectan la fertilidad, el deseo sexual y el funcionamiento sexual. El reloj biológico masculino no tiene un desarrollo tan tajante como el de la mujer, sino que se desenvuelve paulatinamente.
Los efectos sobre la fertilidad y la función sexual en los hombres pueden ser significativos. Por ejemplo, los hombres de 35 años o más, tienen la mitad de probabilidades de tener un hijo dentro de 12 meses, en comparación con un hombre que es menor de 30 años. Además, a medida que los hombres envejecen, la calidad genética de sus espermatozoides disminuye significativamente.
Desafortunadamente, la infertilidad es vista casi siempre como un problema de la mujer. Por muchas razones, el campo del tratamiento de fertilidad a veces ignora el rol masculino a pesar de que los problemas de infertilidad se deben en un 40 a 45% tanto en hombres como mujeres.
Las causas más comunes de infertilidad masculina están relacionadas con el esperma. Generalmente, problemas con la calidad y el recuento de espermatozoides.
En ocasiones, ciertos factores relacionados con la forma de vida pueden ser los causantes de la mala calidad del semen como ejemplo, el tabaquismo intenso, abuso del alcohol, sobrepeso y problemas hormonales.
Actualmente, hay un aumento en las tasas de infertilidad debido a que las parejas esperan más tiempo para tener hijos. A pesar de que la edad no es un factor que se pueda controlar, existen otros que sí, como los hábitos y el estilo de vida, mismos que pueden influir para que un hombre logre tener un hijo.

Los síntomas

•Depresión

•Pérdida de masa muscular

•Perdida de vello genital

•Dificultades sexuales

•Alteraciones del sueño

•Disminución de la libido

•Manos y pies fríos

•Ganas de llorar, irritabilidad

•Sudoración, estreñimiento, •Hormigueo en las extremidades

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