Álex de la Iglesia proyecta la sombra del diablo en Venecia con “30 Monedas”

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FESTIVAL VENECIA ESPAÑA

Venecia (Italia), 11 sep (EFE).- El cineasta español Álex de la Iglesia estrenó hoy en el Festival de Venecia fuera de concurso su serie “30 Monedas”, con la que ha recordado que los exorcismos y la pugna contra el Maligno está más cerca de lo que se sospecha.

¿Eres creyente? “Soy profundamente católico”. ¿Crees en los exorcismos? Totalmente. El realizador responde categórico en una entrevista con Efe, durante la presentación de este nuevo proyecto del que ha mostrado solo uno de sus ocho capítulos, de una hora.

De la Iglesia ha regresado a Venecia, donde ganó en 2010 por la mejor dirección y guión en “Balada triste de trompeta”, para presentar esta vez su serie “30 Monedas”, como las piezas de plata que recibió Judas Iscariote por traicionar a Jesús de Nazaret.

Su historia para HBO, que se espera para finales de año, arranca en el municipio segoviano de Pedraza (centro), donde vive recluido el Padre Vergara (Eduard Fernández), un enigmático exorcista y boxeador con un doloroso pasado en la cárcel.

Su intención es olvidar sus batallas pretéritas en la calma de esa localidad castellana, aunque sus diabólicos enemigos pronto le encontrarán desbaratando su vida y la de todos sus allegados.

¿Su objetivo? “El orden establecido”, adelanta su creador.

La serie es una mezcla de thriller y suspense con elementos de terror que transcurre en ese recóndito lugar de calles empedradas y antiguos caserones: “El diablo está presente en cada esquina oscura de un pueblo castellano”, sostiene.

“El castillo, la plaza con los soportales y la fuerza de los edificios de piedra dan esa sensación de que por debajo hay un universo de cavernas y mazmorras que comunican las casas”, defiende sobre una localización que asegura “adorar”.

En su opinión “lo apasionante” es que este tipo de historias se salgan de su marco típico, como los edificios con gárgolas de Nueva York y otras grandes metrópolis, para darle más cercanía.

El resultado, según apunta, es como si se mezclaran “Historias para no dormir” de Narciso Ibáñez Serrador con “Crónicas de un pueblo”, todo ello regado con la influencia de referentes como John Carpenter o del padre de “El Exorcista” (1973), William Friedkin.

Pues por un lado hay “mucha aventura, carreras, persecuciones, misterios y monstruos” y por otro “la vida en un pueblo”. Un combo ciertamente particular.

El director reconoce que las figuras de Dios y del Maligno le interesan desde que estudiara Filosofía en la Universidad de Deusto, de los jesuítas, y así lo demostró por ejemplo en su exitosa segunda película, “El día de la bestia” (1995).

Ahora sin embargo le resta comicidad: “La serie es terriblemente dramática y cada vez lo va siendo más, pero alguna gente interpreta como cómico lo que es mi manera de ver las cosas”, lamenta.

De fondo, claro está, se percibe la cuestión de la religión, algo que aunque parezca cada vez más alejado de los españoles, sigue ahí, según subraya durante la conversación.

“Ahora en España no hablamos de religión ni somos particularmente religiosos pero sin embargo en un segundo nivel, en un sustrato, la tenemos muy presente como todos los sufrimientos y dolores que se han acumulado en generaciones. Si realmente no te importa la religión no piensas en ella”, puntualiza.

De la Iglesia cree que esta pugna eterna entre el bien y el mal es “tan bella que debía ser usada” y por ello empezó esta producción que cuenta en su reparto con otros actores como Macarena Gómez, Pepón Nieto, Megan Montaner, Miguel Ángel Silvestre y Manolo Solo.

Silvestre, que encarna al alcalde del pueblo, apreció en una rueda de prensa el trabajo del director y el “tono y el color” que ha dado a este “mundo”.

El realizador expresó su alegría de haber podido acudir a una Mostra que se ha mantenido a pesar de la pandemia, aunque con estrictas medidas de seguridad, y lo considera “un milagro y una maravilla” aunque también un “contexto particularmente siniestro”.

“Es todo muy raro. Al mismo tiempo es fascinante porque rechazar eso es rechazar los tiempos que nos esperan porque esto no es algo que va a pasar, es algo que va a continuar un ratito”, avisa.

Pues al final, como en Pedraza, el mundo deberá entender la realidad que le espera. La primera con el diablo y el segundo con el virus.

“Volver aquí es por un lado una alegría porque es volver a un sitio donde pasé unos momentos increíbles de mi vida y por otro lado es curioso que aquí también estemos viviendo ese nuevo ocaso de los tiempos”, termina, esbozando una sonrisa provocadora.

Por Gonzalo Sánchez.

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