Berlín afronta un reordenamiento de la vacuna que ahonda la gestión en zigzag

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CORONAVIRUS ALEMANIA

Berlín, 31 mar (EFE).- Alemania debe afrontar un reordenamiento en la administración de las vacunas, derivado de la suspensión de la de AstraZeneca para los menores de 60 años, en medio de la creciente incertidumbre o impaciencia ciudadana por la zigzagueante gestión de la pandemia.

La decisión de no administrar la vacuna anglo-sueca a ese grupo de personas, decidida por el Gobierno federal y los “Länder”, es “sin duda, un golpe”, admitió el ministro de Sanidad, Jens Spahn.

No se cuestiona la necesidad de esa decisión, recomendada por la Comisión Permanente de Vacunación (Stiko), tras detectar el Centro Paul Ehrlich, competente en la materia, 31 casos de trombosis en menores de 60 años que recibieron esa vacuna, 9 de los cuales fallecieron, recordó el ministro.

Las afectadas fueron, en su mayoría, mujeres, aunque también algunos hombres. La suspensión era una consecuencia “lógica”, ya que además hay “suficientes personas por encima de los 60 esperando ser vacunadas”, recordó Spahn, y a los que puede administrarse la de AstraZeneca.

La decisión, sin embargo, añade sombras sobre ese preparado, que al principio se recomendó no aplicar a los mayores de 65 años, luego quedó en suspenso por unas semanas y ahora será administrado de forma general -salvo indicaciones individuales- exactamente al conjunto de población al que en un principio se reservaron las otras vacunas -principalmente, las de BioNTech-Pfizer o Moderna-.

MÍNIMO DESCENSO EN LA INCIDENCIA

Inmediatamente después de conocerse la decisión de Merkel y los poderes regionales se supo, también, que la canciller, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el ruso, Vladímir Putin, habían estado abordando una posible cooperación en torno a Sputnik V, a la espera de que reciba la aprobación de la agencia EMA. Macron y Merkel comparten preocupaciones, aunque en términos objetivos la situación en Alemania es menos dramática que en Francia.

Las autoridades alemanas notificaron este miércoles un leve descenso en la incidencia de contagios. Según el Instituto Robert Koch (RKI), la incidencia semanal media se sitúa ahora en los 132,3 casos por 100.000 habitantes, algo por debajo del nivel del día anterior -135,2 casos-. Una semana atrás, el nivel se situaba en los 108,1 casos, a lo que siguió una secuencia de progresión continuada hasta hoy.

Unos 9,2 millones de ciudadanos Alemania han recibido ya al menos una dosis de la vacuna contra la covid -cerca del 11,1 % de la población-, mientras que a 3,9 millones se les administró también la segunda -un 4,8 % del total de ciudadanos-. De AstraZeneca se habían administrado 2,8 millones de dosis, en su mayoría entre personal sanitario o de otros sectores esenciales.

RECOMENDACIÓN EXPLÍCITA DE NO VIAJAR

El Gobierno de Merkel insiste ante las próximas festividades en su recomendación encarecida de no viajar, salvo por motivos esenciales, ni dentro del país ni al extranjero. El martes entró en vigor la nueva normativa, según la cual se pide test obligatorio -sea PCR o de antígenos- a todo viajero que ingrese por vía aérea en el país, independientemente del lugar de procedencia.

Será una Semana Santa bajo el signo de las restricciones, sin actividad turística dentro del país. Merkel y los líderes regionales habían acordado a principios de mes prolongar las restricciones actuales hasta el 18 de abril.

Entonces contemplaban aún algún alivio o reapertura de comercios no esenciales bajo estrictas medidas, ahí donde la incidencia semanal no superase los 100 casos por 100.000 habitantes.

Desde noviembre está cerrada de forma general la restauración, el ocio y la cultura, mientras que los comercios se sumaron al cierre en diciembre. La mínima desescalada acordada a principios de mes quedó frenada tras el aumento continuado de la incidencia acumulada.

Merkel, en una entrevista para la televisión pública el pasado domingo, había criticado a los “Länder” que, a su parecer, no aplican con el debido rigor el llamado “freno de emergencia” o retorno al nivel de restricciones más severo, en cuanto se superase ese nivel.

Al anhelo de la canciller por lograr pautas de actuaciones unitarias -lo que topa, en la práctica, con las competencias de los “Länder”, a los que corresponde implementar las medidas- siguió este miércoles una carta del primer ministro de Baviera, el conservador Markus Söder, y su colega de Baden-Württemberg, el verde Winfried Kretschmann, llamando a los restantes 14 líderes regionales a no ir cada uno por su lado en la lucha contra la pandemia.

El mensaje de unidad de estos dos “Länder” del sur alemán, identificados con la prosperidad económica, tenía también un guiño político: la alianza hasta ahora inédita a escala federal entre conservadores y verdes, como posible coalición futura tras las elecciones generales del próximo septiembre.