Alemania opta por medidas locales y mira con preocupación hacia Europa

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CORONAVIRUS ALEMANIA

Berlín, 22 sep (EFE).- Alemania descarta por el momento cierres generalizados y opta por tratar de contener los focos de la pandemia a escala local, mientras mira con preocupación hacia el resto de Europa y en especial a los vecinos con alto nivel de contagios.

La evolución en Europa es “preocupante”, coincidieron en sentenciar el primer ministro de Baviera, Markus Soder, y el de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, quienes están al frente de los dos “Länder” más afectados por la pandemia y para los que no es momento de hablar de “cierres a escala regional”, sino de “actuaciones locales”.

La norma debe ser “más mascarillas y menos alcohol”, resumió Söder, para asegurar que no quiere ser el “aguafiestas” de un “Land” tradicionalmente “festivo” como es Baviera, sino “contener” algo que en otros países -entre los que citó a Austria y Francia- parece fuera de control.

Baviera, con 14 millones de habitantes, ha acumulado desde el inicio de la pandemia 65.331 contagios y 2.651 víctimas mortales. Renania del Norte-Westfalia, con 18 millones de ciudadanos, contabilizó 65.753 infecciones y 1.848 fallecidos. En toda Alemania se verificaron hasta hoy 274.158 casos de COVID-19 y 9.396 muertos con o por el virus.

El jefe del ejecutivo regional bávaro dictó las restricciones más severas en el momento álgido, entre marzo y abril, mientras que su colega renano estuvo entre los más rápidos en levantarlas. Ambos afrontan desde agosto repuntes de contagios, que consideran deben contener a escala local.

“La prioridad es evitar cierres de escuelas y guarderías, para lo que hay que limitar actividades festivas”, dijo Söder. Las autoridades de municipios o distritos donde se observen repuntes deberá extender el uso de mascarilla generalizado, limitar los contactos personales, así como del consumo y venta de alcohol y bares y restaurantes deberán estar cerrados a las 23.00, hora local.

En Múnich, la capital de Baviera, se adoptaron ya medidas restrictivas al superarse el viernes los 50 contagios por 100.000 habitantes en una semana. Se ordenó “ley seca” en el recinto de la Oktoberfest, que habría empezado ese sábado, pero se canceló en marzo, aunque se temían fiestas cerveceras espontáneas-.

Al margen de lo que ocurre en la capital bávara, hoy se procedió al cierre de las escuelas en Bad Königshofen, con 6.000 habitantes, ante el aumento de los contagios a escala local.

EL TEMOR A LOS PICOS VECINOS

Söder y Laschet -ambos del bloque conservador de la canciller Angela Merkel- comparten la preocupación por la evolución en Francia, Austria, Bélgica, Holanda o República Checa, con fronteras terrestres con Alemania. Pero también hacia España, en condiciones normales destino preferencial de las vacaciones alemanas.

Las autoridades alemanas han incluido algunas regiones de estos países vecinos en la lista de “zonas de riesgo” por haber rebasado la marca de los 50 contagios semanales por 100.000 habitantes, lo que el Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia en Alemania, considera el principal indicador.

Según el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), la media de nuevos contagios en Francia en los últimos 14 días ha sido de 192 por 100.000 habitantes y la de Austria 106; en España, la cifra fue de 310, mientras que en Alemania está en 26.

Las expresiones de preocupación por la evolución en el conjunto de Europa han sido asimismo constantes entre el gobierno de Merkel. El ministro de Sanidad, Jens Spahn, insiste en calificar la situación en Alemania como “bajo control” y asumible por su sanidad pública, pero también en su temor por el nivel de contagios en otros países europeos.

LA CURVA NO CEDE

En Alemania se notificaron el sábado 2.297 nuevos contagios en 24 horas, el nivel más alto desde el 22 abril -con 2.493 casos-. Este martes, el cómputo diario fue de 1.821 nuevos casos de COVID-19.

El RKI ha mostrado su preocupación por el incremento continuado de nuevos contagios registrado en las últimas semanas, lo que refuerza el temor a una segunda ola.

La tasa de reproducción se sitúa en 1,06 (frente al 1,16 del sábado). Ello significa que cada nuevo infectado contagia a algo más de una persona de media y que la enfermedad acelera su propagación.

Se está lejos, sin embargo, de los picos registrados entre finales de marzo y abril, con más de 6.000 contagios diarios. El máximo diario se reportó el 22 de abril, con 6.554 infecciones. A partir de ahí empezó a bajar, hasta situarse en los 300 o 350 a finales de mayo. A finales de julio se volvió a la curva en ascenso, una evolución que se ha acelerado desde finales de agosto.