Alemania impone test a los viajeros no inmunizados desde el 1 de agosto

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CORONAVIRUS ALEMANIA

Berlín, 30 jul (EFE).- Alemania exigirá a partir del 1 de agosto un test negativo a todos los viajeros mayores de 12 años que no hayan recibido la pauta completa o superado la enfermedad, independientemente de su vía de acceso al país.

En caso de proceder de una de las regiones bajo dominio de las variantes más agresivas de la covid-19, la obligación del test se amplía a todos los viajeros, según la resolución adoptada este viernes por el Gobierno federal.

Los test podrán ser PCR -realizados hasta 72 horas antes de entrar en el país- o de antígenos -no anteriores a 42 horas-. En caso de ingresar por vía aérea, deberá presentarse el test o certificado de vacunación antes de embarcar; los viajeros en tren serán requeridos a hacerlo durante el trayecto mientras que para los que entren por carretera no habrá controles específicos, pero sí puntuales.

El propósito del Gobierno, indicó su viceportavoz, Ulrike Demmer, es optimizar el control sobre los viajeros que ingresan en el país y contener la extensión del coronavirus.

“Con estas medidas reducimos el riesgo de una extensión de la enfermedad”, afirmó el ministro de Sanidad, Jens Spahn.

Junto a las nuevas normas de ingreso, se simplificarán las categorías de los lugares de procedencia considerados de riesgos, que se reducirán a dos: de alto riesgo, por un lado, y bajo dominio de las variantes más agresivas, por el otro.

En la primera categoría, la de alto riego, entraron hace unas semanas socios europeos como España y Países Bajos. Los viajeros no inmunizados procedentes de estas zonas quedan en cuarentena por diez días, que pueden reducirse a cinco si al quinto se presenta un test negativo.

Para los de máximo riesgo o dominio de variantes, como Brasil, las restricciones son más severas, ya que solo se permite el ingreso en el país a viajeros alemanes o residentes en Alemania, que además deben guardar cuarentena por 10 días.

PREOCUPACIÓN POR CONTAGIOS IMPORTADOS

La nueva regulación se ha implantado tras semanas de aumento continuado de la incidencia de contagios. En julio llegó a bajar a los 4,9 casos semanales por 100.000 habitantes, mientras que ahora se sitúa en una media nacional de 18,5 casos. En Berlín, con el nivel más alto del país tras Hamburgo, se subió a los 27,8.

Las autoridades del país observan además con preocupación la evolución de los casos “importados”, de ciudadanos de regreso de una estancia en el extranjero o que visitan el país.

La mayor parte de los contagios importados provienen de España, según el último informe semanal del Instituto Robert Koch (RKI) de virología.

Entre el 28 de junio y el 25 de julio se registraron 3.662 contagios producidos con alta probabilidad en el extranjero y se ellos 1.247 casos se habrían producido en España, según el RKI.

Aunque en las dos últimas semanas ha habido un claro aumento de los casos importados, la gran mayoría de los contagios, un 81 por ciento, se siguen produciendo en Alemania.

El informe del RKI constata que la tendencia a la baja de los nuevos contagios que se observó entre finales de abril y comienzos de junio se ha interrumpido y que desde comienzos de julio se observa un aumento continuo de los casos y de la incidencia semanal por 100.000 habitantes.

El aumento de la incidencia, según el informe, es especialmente fuerte en el grupo de edad de entre 10 y 34 años. Se está, sin embargo, muy lejos del pico alcanzado en diciembre, con 196,7 contagios por siete días y 100.000 habitantes.

El RKI advierte además de que la variante delta, considerada más agresiva y más contagiosa, es claramente mayoritaria en Alemania, con un 91 por ciento de los casos.

El informe señala que, aunque la vacunación ralentiza la difusión del virus, la cuota todavía no es suficiente para evitar o aplanar la cuarta ola de la enfermedad, por lo que siguen siendo necesarias restricciones para evitar un aumento de la presión hospitalaria.

En Alemania, un 50,9 por ciento de la población ha recibido la pauta completa de la vacuna y un 61,3 por ciento al menos la primera dosis.

El ministro de Sanidad animó de nuevo a vacunarse, en unos momentos en que se observa un bajón en el interés ciudadano a hacerlo. Algunos grandes centros de vacunación cerraron ya, ante la poca demanda, mientras que otro han reducido su actividad o incluso han devuelto partidas de vacunas por estimar que no tendrán destinatario.