Alemania llega a Semana Santa con escasos avances ante la tercera ola

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CORONAVIRUS ALEMANIA

Berlín, 1 abr (EFE).- Alemania encara la Semana Santa en plena tercera ola de la pandemia y con una serie de restricciones cada vez más fracturada e ininteligible, limitados avances en la campaña de vacunación, y la incidencia acumulada claramente al alza.

El Gobierno federal, pese a la erosión de la confianza por sus últimos traspiés con las medidas de contención y las vacunas, instó de nuevo este jueves a limitar al máximo los contactos interpersonales y los viajes durante los festivos.

Será la segunda Semana Santa bajo el signo de la pandemia tras meses de “grandes restricciones”, admitió la canciller Angela Merkel, en un mensaje por vídeo en el que expresó que comprendía la “gran decepción” que ello significa.

En abril se van a dar “grandes pasos” en la campaña de vacunación contra la covid –añadió– para garantizar que los cambios en la programación de la de AstraZeneca no alterarán esos avances.

“El volumen de suministros está aumentando, y tras la Semana Santa los médicos de cabecera se incorporarán a la campaña”, indicó la líder alemana tras pedir de nuevo que se reduzcan “los contactos a mínimos” e insistir en que debe renunciarse a “a todo viaje que no sea realmente necesario”.

“También en Semana Santa, aprovechando que los colegios están cerrados, hay que minimizar los contactos y la movilidad tanto como sea posible”, aseguró por su parte el ministro de Sanidad, Jens Spahn, en una rueda de prensa.

Las restricciones a la vida pública y la actividad económica vigentes en el país, algunas desde el pasado 2 de noviembre, son en opinión del ministro necesarias.

También, recalcó Spahn, los “länder” deben hacer su parte. Se refirió en concreto a la aplicación del “freno de emergencia”, el mecanismo acordado para revertir la desescalada si repuntaban los casos que algunos estados federados se resisten a aplicar.

Otros “länder”, como Berlín y Hamburgo, dieron una nueva vuelta de tuerca a las medidas de contención de la pandemia ante el aumento de los casos.

En la capital rige a partir del viernes un toque de queda parcial que limita a dos las personas que pueden reunirse en exteriores entre las 22.00 y las 5.00. Las guarderías cierran salvo para los hijos de trabajadores esenciales.

Las limitaciones de los contactos aumentarán a partir del martes de Pascua, tanto en exteriores (sólo los convivientes más una persona) y en interiores (prohibiéndose las visitas nocturnas).

Estas medidas se suman a las que entraron en vigor en Berlín este miércoles y que incluían las mascarillas FPP-2 en todos los lugares cerrados, desde tiendas al transporte público, y la obligatoriedad de presentar un test rápido, negativo y actual para acceder a cualquier comercio no esencial.

CAMPAÑA DE VACUNACIÓN

Spahn negó que las restricciones se deban al lento avance en la campaña de vacunación, objeto de críticas en el país desde hace meses por los problemas logísticos, organizativos y burocráticos de los que él es el principal responsable. Argumentó a este respecto que en los países donde se ha logrado vacunar ya a un mayor porcentaje de la población –como Israel, Reino Unido y Chile– siguen vigentes serias restricciones, aunque en algunos de ellos se hayan reducido en los últimos días.

Spahn reconoció sin embargo que en Alemania el camino para salir de la pandemia va a ser “más largo” que en otros países.

Hasta este miércoles habían recibido al menos la primera dosis 9,6 millones de personas, lo que representa un 11,6 % de la población. La segunda dosis les ha sido inyectada a 4,1 millones de ciudadanos, exactamente un 5 % de la población.

Spahn repitió asimismo su versión sobre la controversia por la vacuna de AstraZeneca, cuestionada en el país desde el principio, y aseguró que, si le llegase el turno y su médico se lo recomendara, se dejaría inmunizar con esta fórmula.

En una comparecencia virtual previa, aseguró de forma taxativa que se vacunaría con el preparado de AstraZeneca “sin pensárselo dos veces”, aunque la recomendación actual en Alemania es administrar esta fórmula sólo a los mayores de 60 años (Spahn tiene 40).

En este sentido, el ministro celebró que el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, de 65 años, se vacunase este jueves con AstraZeneca, destacando su papel de “referente”. En cambio, habló tan sólo de una “decisión personal” tras el rechazo del ministro de Interior, Horst Seehofer, a la vacuna de AstraZeneca, pese a que él mismo pidió expresamente a sus colegas de más de 60 años en el Ejecutivo que optasen por ésta.

Alemania registró en las pasadas 24 horas 24.300 positivos por coronavirus y 201 muertos, según el Instituto Robert Koch (RKI) de virología. Acumula así 2.833.173 contagios y 76.543 muertes con o por coronavirus.

La incidencia acumulada a siete días se situó en los 134,2 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 132,3 de la jornada previa. La media nacional descendió por debajo de los 60 a mediados de febrero desde los cerca de 200 que alcanzó en diciembre.

Juan Palop

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