Ala opositora de Nicaragua propone presión conjunta por reformas electorales

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NICARAGUA ELECCIONES

Managua, 11 feb (EFE).- La opositora Coalición Nacional de Nicaragua propuso este jueves establecer “acciones de presión conjunta”, para lograr que el presidente Daniel Ortega acceda a las reformas electorales encomendadas por la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), para unos comicios “creíbles” en noviembre.

En un llamado público, la Coalición Nacional propuso a las otras fuerzas opositoras “acciones concretas para presionar por las reformas electorales”, que según la resolución de la OEA, deben estar listas a más tardar en mayo próximo.

Según los opositores, las leyes de Nicaragua están diseñadas para favorecer la permanencia de Ortega en el poder, que ostenta desde que retornó a la Presidencia en 2007.

Hasta ahora, la principal demanda de los opositores es mantenerse unidos para retar a Ortega en las elecciones previstas para el 7 de noviembre. Sin embargo, se han dividido principalmente en dos grupos, al margen de otros partidos políticos.

Por un lado está la Coalición Nacional, compuesta por la Unidad Nacional Azul y Blanco, el Movimiento Campesino, la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN), el Partido de Restauración Democrática (PRD) y el indígena Yatama.

Por otra parte está la Alianza Ciudadana, que se separó de la Coalición Nacional en octubre, y está integrada por la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, y el partido Ciudadanos por la Libertad.

“No tener unidad es el peor escenario para Nicaragua (…), la unidad es para exigir a Ortega el derecho que nos ha robado”, dijo Violeta Granera, dirigente de la Coalición Nacional, en conferencia de prensa.

La Coalición propuso a la Alianza Ciudadana medir los “pesos reales de cada bloque opositor, para acelerar la organización de una plataforma electoral”, y defender el voto “aun en condiciones difíciles”.

Además planteó construir “una estrategia común para forzar la restitución de las libertades públicas, la liberación de los presos políticos, y la presencia de organismos internacionales de derechos humanos y observadores electorales, para garantizar el clima apropiado para la celebración del proceso electoral”.

De igual manera expuso elegir al candidato a presidente por la oposición en un “método de selección democrático”, establecer acuerdos sobre cómo será la Nicaragua “posOrtega”, y oficializar la participación en los comicios.

Las elecciones de noviembre próximo serán claves para Nicaragua, ya que estarán en juego 42 años de dominio casi absoluto de Ortega en la política local, que gobernó en la década de 1980 y regresó al poder en 2007.