Al Qaeda amenaza la única carretera que une Marruecos con el África subsahariana

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MARRUECOS MALI

Rabat/Bamako, 19 oct (EFE).- La expansión de los yihadistas en Mali amenaza a decenas de camioneros marroquíes que transportan cada día mercancías al África subsahariana, después de que Al Qaeda atacase la única carretera que conecta Marruecos con Bamako, una vía de 3.700 kilómetros que ahora se ha tornado peligrosa.

Todo empezó cuando hombres armados, supuestamente del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (GAIM, leal a Al Qaeda), mataron el pasado 9 de septiembre a un camionero y a su acompañante, los dos de nacionalidad marroquí.

El ataque se dirigió contra un convoy de camiones que transportaban pescado y fruta desde Marruecos hasta la capital maliense, que recibió fuego a discreción a su paso por la zona Didiéni, a unos 200 kilómetros al norte de Bamako.

Mohamed Ouakrim, un conductor marroquí que resultó herido ese día, explica a Efe que él viajaba con uno de los dos fallecidos. “Murió a mi lado”, recuerda al teléfono durante su estancia en el hospital en Bamako.

UN IMÁN ENTRE LOS ASESINADOS

Aunque en una primera versión de los hechos se dijo que el segundo fallecido también era camionero, Oukraim apunta que en realidad se trataba de un hombre de unos 50 años que se montó con él en Mauritania y que, según le relató, era un imán natural de Tiznit, localidad marroquí del sur.

Tras someterse a una cirugía en la pierna, ya está de vuelta en Marruecos y dentro de ocho meses volverá a la carretera. Algunos de sus compañeros, afirma, sufren de ansiedad después de lo vivido.

“Cuando la bala impactó contra mi pierna, me bajé del camión. Estaba en estado de shock, no entendía lo que estaba pasando. Nos atacaron desde el bosque y luego salieron para examinar los daños causados”, relata.

Explica que los agresores se retiraron después del ataque sin llevarse objetos del convoy, lo que descarta el móvil del robo. Para Oukraim, los yihadistas debieron cometer un error porque hasta entonces nunca les habían atacado.

De hecho, ningún grupo -en Mali opera uno leal a Al Qaeda y otro al Estados Islámico- se atribuyó ese atentado, pero el pasado día 2 el GAIM reivindicó un ataque similar perpetrado el 28 de septiembre en la misma población de Didiéni.

Este último acabó con once camiones senegaleses destruidos y el asesinato de los cinco gendarmes malienses que les custodiaban, lo que concuerda más con el modo de actuar de este grupo.

DIEZ DÍAS CONDUCIENDO DE DÍA Y NOCHE

Para llegar a la capital maliense desde Marruecos, los camioneros circulan unos 3.700 kilómetros. Lo normal es que tarden diez días en recorrerlos, a no ser que vayan dos conductores y acorten así el trayecto a ocho, de los cuales emplean uno entero en esperar las largas colas que se forman en la frontera de Guerguerat, que delimita el Sahara Occidental y Mauritania.

Una vez en Mali, una parte de la mercancía se descarga en Bamako, que es a su vez un punto estratégico de transporte ya que otra parte de la carga continúa por carretera desde allí hacia distintos países de la región subsahariana como Níger, Costa de Marfil y Burkina Faso.

Idriss Ramouch, conductor y dueño de uno de los camiones que operan en esa línea terrestre, explica al teléfono a Efe desde Bamako que, a pesar de la amenaza yihadista, los conductores están determinados a seguir viajando a Mali.

Afirma que el número de camiones marroquíes que operan en ese corredor varía entre 1.300 y 1.800 vehículos, dependiendo de las temporadas, la mitad de los cuales suelen salir de la ciudad pesquera y agrícola de Agadir.

A modo de ejemplo, indica que el coste del traslado de una carga de pescado a la capital maliense puede alcanzar los 65.000 dirham (unos 6.200 euros). Más de la mitad se dedica al combustible y 8.000 dirham (unos 760 euros) a dietas del conductor, a lo que se añade a su salario mensual de unos 5.000 dirham (unos 475 euros).

ENTRE CIUDADES DE MALI, ATAQUES DIARIOS

La amenaza terrorista a las carreteras no afecta únicamente a los camioneros marroquíes, sino también a los profesionales que conectan Mali con los puertos senegaleses, de donde procede el 60 % de las importaciones malienses, según explica a Efe el presidente del Consejo maliense de Transportistas, Youssouf Traoré.

El responsable maliense explicó que los yihadistas realizan ataques diarios contra los camiones que operan entre ciudades malienses y con países vecinos. “Hay muchos casos entre Gao y Sevaré (en el norte) y nadie compensa a los propietarios”, lamenta.

Traoré agrega que los terroristas realizan sus ataques en esta vía para castigar a los camioneros que suministran combustible a la Misión de Naciones Unidas en Mali (Minusma), objetivo de los terroristas, especialmente los leales a Al Qaeda.

A la amenaza constante que ya sufren los transportistas malienses, se le une la que desde hace unas semanas acecha a los marroquíes y que afecta a entre 70 y 80 camiones que cruzan a Mauritania cada día para adentrarse en Mali.

Ahora circulan algo más inquietos, pero todos coinciden en su determinación de seguir adelante. “No vamos a parar”, dice Ramouch.

Mohamed Siali e Idrissa Diakité

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