El “Gobierno civil” birmano pide una intervención militar extranjera

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BIRMANIA GOLPE INTERVENCIÓN

Bangkok, 1 abr (EFE).- El representante especial del “Gobierno civil” birmano Htin Linn Aung ha pedido una intervención militar extranjera en Birmania (Myanmar) para frenar la violencia de la junta militar, que ha causado la muerte de más de 530 civiles, incluidos niños, desde el golpe de Estado del pasado 1 de febrero.

En una entrevista con Efe Htin Linn Aung dijo que la intervención militar extranjera es la única manera de parar los asesinatos de civiles, al tiempo que abogó por la creación de un Ejército federal con las minorías étnicas y evitó considerar como ciudadanos a los perseguidos rohinyás.

“Necesitamos algún tipo de protección para los birmanos inmediatamente porque es importante actuar rápido, porque están matando en las calles. Yo diría francamente que es necesaria una intervención militar”, dijo Htin Linn Aung en una videollamada desde Estados Unidos, donde reside desde 2008.

Htin Linn Aung, elegido por el “Gobierno civil” como su representante especial en Relaciones Internacionales, afirmó que si el Consejo de Seguridad de la ONU no puede acordar una intervención militar, él también aceptaría que lo hiciera una coalición de países al margen de Naciones Unidas.

No obstante, confió en que China y Rusia, que hasta ahora han frenado una reacción más contundente del Consejo de Seguridad a la crisis birmana, apoyen una resolución que ayude a evitar la muerte de “inocentes”.

“… para frenarlos (a los militares golpistas), necesitamos una intervención militar”, reiteró el activista, que fue prisionero político en Birmania durante casi tres años en la década de los 2000.

El pasado febrero fue nombrado enviado especial por parte del Comité de Representantes de la Asamblea de la Unión (CRPH), formado por parlamentarios electos que viven en su mayoría de manera clandestina en Birmania y actúan como el Gobierno “legítimo” o “civil”.

El CRPH ha invocado la llamada responsabilidad de proteger (abreviado R2P en inglés), un mecanismo internacional para defender a la población de un país de abusos graves como crímenes de lesa humanidad, pero hasta ahora no había pedido expresamente una intervención militar extranjera.

Htin Linn Aung, activista y experto en seguridad informática, opinó que es la única forma de parar la represión de los policías y soldados, que a su juicio disparan indiscriminadamente contra los manifestantes que protestan a diario contra el golpe militar.

“Incluso disparan a viandantes (que no protestan)… También sacan a gente de sus casas, los arrestan y los matan”, explicó el representante birmano, quien agregó al menos una persona murió tras ser herida y quemada viva por las fuerzas de seguridad.

ESCALADA DE VIOLENCIA

El activista afirmó que el movimiento de desobediencia civil contra la junta militar es pacífico y las protestas también lo son en su gran mayoría, pero advirtió de que algunos puedan estar recurriendo a la violencia para defenderse.

“¿Cómo controlas a quienes han perdido la cabeza porque están siendo atacados, están matando a sus familiares delante de ellos? (…) Tenemos que protegerles, pero ahora se protegen ellos mismos. No es violencia, están protegiéndose a sí mismos”, apuntó.

Htin Linn Aung avisó del riesgo de que la guerra civil que libran desde hace décadas el Ejército y varias guerrillas étnicas se extienda por el país, tras los recientes bombardeos contra civiles en zonas étnicas bajo control de la minoría karen por parte de los soldados birmanos.

La junta militar anunció un alto el fuego el miércoles, tras la muerte de sus soldados en combates con la guerrilla kachin y después de que muchos grupos armados étnicos hayan expresado su apoyo al movimiento de desobediencia civil.

En cualquier caso, Htin Linn Aung indicó que el CRPH mantiene un diálogo con los grupos armados étnicos y abogó por la creación de un Ejército federal, que incluya a las minorías, para proteger a los birmanos de los militares golpistas, a los que tildó de “terroristas”.

LA PERSEGUIDA MINORÍA ROHINYÁ

Los musulmanes rohinyás, considerados la mayoría apátridas, son la minoría más perseguida en el país y entre 2016 y 2017 fueron víctimas de una campaña militar de limpieza étnica que provocó un éxodo masivo a Bangladés que está siendo investigada como supuesto genocidio en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

En 2019, la líder depuesta y nobel de la paz, Aung San Suu Kyi, defendió la actuación del Ejército ante la Corte, lo que deterioró su reputación internacional pero le ganó un amplio apoyo entre una gran parte de los birmanos.

“Yo soy inmigrante aquí (en Estados Unidos). Los rohinyás pueden vivir así también. No creo que haya un problema con eso. Respetaremos sus derechos humanos”, aseveró el activista birmano, quien agregó que es un “tema muy sensible”.

Htin Linn Aung, aunque evitó reconocer que sean ciudadanos birmanos, precisó que el “Gobierno civil” aplicará las recomendaciones realizadas en 2017 por una comisión presidida por el ex secretario general de Naciones Unidas Kofi Annan, que señaló la “profunda discriminación” de los rohinyás y propuso acelerar el proceso de verificación de la ciudadanía.

Actualmente, hay más de un millón refugiados rohinyás en Bangladesh, donde no son reconocidos como ciudadanos, como tampoco lo son en su gran mayoría en Birmania.

Gaspar Ruiz-Canela

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