Airbus y Dassault negocian con París, Berlín y Madrid por el caza del futuro

0
5
472770

AIRBUS DEFENSA

París, 2 abr (EFE).- El grupo europeo Airbus y el francés Dassault están negociando con Alemania, Francia y España, los tres países que participan en el proyecto de Sistema de Combate Aéreo del Futuro (SCAF), sobre un punto que lleva meses encallado, el avión.

Airbus explicó este viernes en una declaración que continúan las discusiones sobre el Caza de Nueva Generación (NGF, en sus siglas en inglés) que se están desarrollando entre los fabricantes aeronáuticos y los tres países.

Insistió en que se ha avanzado mucho “en un tiempo récord” y que ya hay acuerdo entre las partes en todos los sectores en los que Airbus es la empresa líder de cara a la fase 1B del demostrador.

En cuanto al NGF, que está bajo la responsabilidad de Dassault, la compañía europea subrayó que el compromiso “tiene que garantizar tanto la eficiencia como la cooperación entre los socios”.

En un claro mensaje en dirección de Dassault, con el que se han manifestado fricciones en las últimas semanas, añadió que cada uno debe contribuir con su experiencia y participar en la toma de decisiones protegiendo el progreso del programa y manteniendo su propio saber hacer.

También que “no hay plan B” al proyecto del SCAF porque “cualquier otra solución sería mucho menos favorable para todos” y porque constituye “una oportunidad histórica para Europa que no podemos dejar pasar”.

Francia y Alemania lanzaron en 2017 el proyecto del Sistema de Combate Aéreo del Futuro con una participación de un 50 % para cada país y la vista puesta en una entrada en servicio a partir de 2040.

Se quería evitar que se repitiera la situación de competencia actual entre dos aviones de combate europeos, el Eurofighter de Airbus y el Rafale de Dassault.

España se incorporó en junio de 2019 y se ha convertido en socio con el mismo peso, un tercio del total. Eso rompió el equilibrio entre los dos grupos industriales, ya que Airbus es la empresa líder para el caza tanto de Alemania como de España, mientras Dassault se ha tenido que conformar con reducir su parte a un tercio.

Con las discusiones actuales se trata de cerrar un acuerdo para pasar de las primeras fases de estudios (fase 1A) a un estadio superior (1B) para que se pueda realizar un demostrador del futuro avión de combate en el horizonte de 2026.

Eso supondrá comprometer una partida presupuestaria en seis años que podría estar entre 1.000 y 1.400 millones de euros repartida entre los tres socios.