Advierten del peligro que supone para agricultura las políticas migratorias

0
122

Los Ángeles, 12 abr.- La cruzada del presidente Donald Trump contra la inmigración indocumentada ha aumentado la preocupación de granjeros, productores de leche y otras industrias por la escasez de mano de obra que generan estas medidas.

Los operativos de la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en áreas que se dedican a la producción de alimentos ya había causado escozor entre los dueños de granjas, pero ha sido el anuncio de Trump de enviar soldados de la Guardia Nacional a la frontera lo que ha terminado de encender las alarmas sobre una eventual escasez de mano de obra para las próximas cosechas.

El mismo Gobierno señaló que la decisión de enviar las tropas buscaba también asegurar la frontera antes de que comience la migración estacional, que usualmente comienza entre abril y mayo, los meses de la recogida de las cosechas.

Nisei Farmers League (NFL), una de las organizaciones de California que agrupa a empleadores agrícolas y sus trabajadores, expresó su preocupación por la falta de mano de obra que podrían enfrentar con estas nuevas medidas, en especial si se tiene en cuenta que el 85% de los trabajadores del campo en este estado son indocumentados.

Y lo que está en juego en California no es poco. Este estado produce casi la mitad de las frutas, las verduras y nueces en Estados Unidos, un negocio de 47.000 millones de dólares que emplea a más de 300.000 trabajadores, de acuerdo a datos del Departamento de Agricultura y Alimentos (CDFA) estatal.

Manuel Cunha Jr., presidente de NFL, ha reiterado lo que ya han dicho los empresarios agrícolas: Que los estadounidenses no van a reemplazar a los inmigrantes en las labores del campo.

Cunha Jr, que señala que el problema se agudiza por la batalla que sostienen California y la Administración Trump con motivo de la política migratoria federal, invoca a que no se penalice a los empresarios.

“No somos nosotros a los que se nos ocurrió el estado santuario”, manifestó el directivo en un comunicado.

El efecto de las rígidas políticas migratorias se extiende hasta estados como Wisconsin, donde Trump ganó el apoyo de los votantes, y en donde muchos miembros del gremio de la industria lechera, del que en gran medida depende la economía local, están espantados.

John Rosenow, quien lleva 45 años trabajando en la industria láctea y es copropietario de casi 600 cabezas de ganado, avisó que las políticas de la Administración Trump pueden llevar a la ruina a esta industria y generar una escasez en el país.

“Desde hace casi 20 años la industria lechera depende de inmigrantes, la mayoría indocumentados”, sostuvo a Efe.

Rosenow asegura que de las 150 solicitudes de trabajo que ha recibido en los últimos años para un puesto en la productora de leche, solo dos personas eran anglosajonas.

Explicó que uno de esos solicitantes sólo podía trabajar de lunes a jueves porque los otros días los dedicaba a practicar su deporte favorito, mientras que la otra persona era una mujer desempleada que necesitaba el requisito de buscar trabajo que exige el Gobierno para poder recibir el subsidio de desempleo.

Los otros 148 solicitantes eran mexicanos o centroamericanos en búsqueda de trabajo.

Rosenow sabe que el riesgo que corre la industria es inminente, tal como se constató la semana pasada tras el arresto de 97 inmigrantes en una procesadora de carnes en el estado de Tennessee.

Ese estado sureño, que apoyó de forma abrumadora a Trump, ahora está lidiando con cientos de niños estadounidenses que se quedaron sin sus padres tras el operativo del ICE, el más grande en el país en un solo centro de trabajo en la última década.

Las noticias de arrestos y persecuciones, que incluso produjeron la muerte de dos campesinos en el Valle Central de California, han producido una ola de miedo que afecta a pequeños negocios como la Carnicería Cuatro Caminos, en Oxnard, California.

Ahí, hace poco ingresaron unos agentes de ICE y ello provocó una estampida entre los clientes, en su mayoría campesinos que trabajan recolectando fresas.

Salvador Ayala, uno de los dueños del negocio, decidió hacer una declaración de santuario para su negocio que, aunque simbólica, es la manera de defender a los indocumentados.

Mientras la resistencia en California se centra en impulsar la idea de los “santuarios”, Rosenow cree que las esperanzas están en las elecciones de medio término de noviembre y cambiar la composición del Congreso para así exigir una solución inmediata.

“Si nos quitan a nuestros trabajadores la única opción que nos quedará es vender las vacas y cerrar el negocio”, sentencia. EFEUSA

SHARE

Leave a Reply