El Ejército birmano intensifica la ofensiva contra la guerrilla kachin

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BIRMANIA GOLPE

Bangkok, 14 abr (EFE).- El Ejército birmano ha intensificado la ofensiva contra la guerrilla de la minoría kachin con nuevos combates este miércoles, mientras continúan las protestas contra los militares que tomaron el poder tras el golpe de Estado del pasado 1 de febrero.

Los combates se intensificaron en los últimos días después de que el Ejército Independiente Kachin (KIA, siglas en inglés) tomara el 25 de marzo una base cerca de la frontera con China que estaba en poder de las fuerzas de la junta militar desde 1987, informó el medio Myanmar Now.

El Tatmadaw (nombre del Ejército birmano) sufrió “bajas de peso”, incluida la de un comandante, mientras intentaba recuperar la base el pasado fin de semana con una ofensiva aérea y por tierra, con cientos de soldados desplazados, agregó el medio.

El coronel Naw Bu, del KIA, declaró al diario The Irrawaddy que el Ejército lanzó varios ataques aéreos entre el sábado y el martes para tratar de recuperar la base y advirtió de que “el Tatmadaw está reforzando sus soldados y los enfrentamientos se podrían intensificar”.

El Tatmadaw ha incrementado en las últimas semanas los ataques contra civiles en zonas controladas por los kachin y también los karen (este), minorías que llevan décadas levantadas en armas.

Al menos 40 personas han muerto por los ataques del Ejército en estas zonas desde el golpe y miles de ellas han tenido que huir de sus hogares, especialmente en las regiones controladas por la guerrilla karen, donde 24.000 personas han sido desplazadas, según la oenegé Free Burma Rangers.

El apoyo que han expresado varias guerrillas étnicas al movimiento de desobediencia civil ha provocado temores de una espiral de violencia en un país que lleva siete décadas en guerra en las zonas de las minorías.

Una mayor autonomía es la reivindicación principal de casi todas las minorías étnicas, incluidos chin, kachin, karen, kokang, kayah, mon, rakáin, shan y wa, que juntas representan más del 30 % de los 53 millones de habitantes del país.

PROTESTAS ANTE LA REPRESIÓN

Además de los combates con las guerrillas étnicas, el Ejército y la Policía han matado a más de 700 civiles en una brutal represión contra los manifestantes que reclaman la vuelta de la democracia.

En medio de una huelga general, muchos birmanos han boicoteado el Año Nuevo Budista que se celebra estos días en Birmania (Myanmar) para salir a las calles a protestar.

Algunas manifestaciones tuvieron lugar hoy en sitios como Mandalay, Rangún y Bago, donde el pasado viernes las fuerzas de seguridad mataron al menos a 82 personas a las que dispararon y lanzaron granadas y proyectiles de mortero.

En Rangún y en Naipyidó algunos activistas usaron pintura roja para denunciar las matanzas de los uniformados, que ya gobernaron el país con puño de hierro entre 1962 y 2011.

Los opositores al régimen también escriben mensajes contra la junta en los billetes, una protesta simbólica similar a otras como dejar zapatos para recordar a las víctimas o soltar globos en defensa de la democracia.

Además de cerrar medios y silenciar a los periodistas, la junta militar mantiene una fuerte restricción de internet con una conexión limitada durante el día a través del cable, lo que deja a la mayoría de la población fuera de la red.

La mayor parte de los birmanos se conectan a internet a través del móvil, cuyo uso se multiplicó en los primeros años de apertura desde 2011.

No obstante, algunos medios en la red consiguen informar de forma clandestina sobre algunas de las protestas y los episodios violentos en el país.

CONDENAS DE LAS COMUNIDAD INTERNACIONAL

La brutalidad de los uniformados ha provocado severas críticas y sanciones por parte de la Unión Europea y países como Estados Unidos, Reino Unido y Canadá, aunque la comunidad internacional no ha conseguido consensuar acciones comunes como un embargo de armas.

Rusia y China, considerados aliados de Birmania, han criticado la violencia y las detenciones, pero han evitado que el Consejo de Seguridad de la ONU, donde son miembros permanentes con derecho a veto, haya sido más contundente con los militares birmanos.

Según datos de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP), al menos 714 personas han muerto debido a la represión militar, mientras que más de 3.000 personas han sido detenidas, incluida la líder del Gobierno depuesta y nobel de la paz, Aung San Suu Kyi.

El Ejército birmano justifica el golpe de Estado por un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, en los que arrasó el partido de Suu Kyi, como ya hiciera en 2015, con el aval de los observadores internacionales.

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