Ciudad Juárez (México), 27 mar (EFE).- Tras dos años del incendio en la estación migratoria del Gobierno mexicano, en Ciudad Juárez, estado de Chihuahua (norte), que cobró la vida de 40 migrantes, organizaciones, activistas y ciudadanos se reunieron este jueves en una vigilia para exigir justicia y recordar a las víctimas.
Frente a la estación migratoria donde ocurrieron los fatales hechos, se encendieron velas y se colocaron cartulinas con frases como: “La frontera es necropolítica”, “Pérez Cuéllar y Garduño culpables, se transforma Instituto de Migración en crematorio” y “La frontera arde, la dignidad resiste”.
El evento fue convocado por diversas organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes, entre ellas el Servicio Jesuita a Refugiados.
“Hoy conmemoramos el segundo aniversario de los hechos que tuvieron lugar en la estancia migratoria de Ciudad Juárez, donde un incendio terminó con la vida de 40 personas y afectó la realidad de sus familiares y de otros tantos sobrevivientes (…) es una manifestación pacífica de exigencia de justicia, de memoria y de oración”, explicó Alejandra Corona, representante de esta organización en Ciudad Juárez.
La noche del 27 de marzo de 2023, en una estación migratoria en Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos, 40 migrantes provenientes de Guatemala, Venezuela, Colombia, Honduras y El Salvador fueron víctimas de asfixia por el humo causado de un incendio, generado por dos venezolanos, de acuerdo con investigaciones de las autoridades mexicanas.
Sin justicia para las víctimas y sus familias

A pesar del tiempo transcurrido, la exigencia de justicia sigue vigente. Corona señaló que ni las familias de las víctimas ni los sobrevivientes han obtenido respuestas claras ni acciones concretas por parte del Gobierno mexicano.
“Lamentablemente las familias y los sobrevivientes no han obtenido la justicia que los hechos merecen. El Estado mexicano no ha asumido su responsabilidad y además la persistencia de una política migratoria que criminaliza a las personas migrantes nos muestra que las cosas no han cambiado y pareciera que el escenario va empeorando”, comentó a EFE Corona.
Una de las mayores críticas durante la vigilia fue la permanencia en su cargo de Francisco Garduño, titular del Instituto Nacional de Migración (INM), tras la tragedia, algo que la comunidad migrante y defensores de derechos humanos interpretan como un mensaje de indiferencia por parte del Gobierno.
“El Gobierno federal cuando decide mantener a Garduño, y que hoy sigue en funciones, manda un mensaje de no negociación, de no sensibilización con la población migrante y de que va a continuar esta política que genera muerte”, agregó Corona.
Una herida abierta para la comunidad fronteriza

Por su parte, el obispo Mark Joseph Seitz de la Diócesis de El Paso también participó en la vigilia y reflexionó sobre la falta de avances en el proceso judicial contra los responsables del incendio.
“No soy un abogado, pero de lo que he escuchado, los casos no han avanzado y creo que va a ser muy importante considerar las condiciones de los migrantes encarcelados sin esperanza, sin noticias, sin derechos en ese lugar. Necesitamos revisar toda la situación y los que tienen responsabilidad para los que han encarcelado”.
Seitz también destacó la necesidad de una verdadera justicia basada en el reconocimiento del daño y el compromiso de no repetir estos hechos.
“Necesitamos reconocer lo que ha pasado, la falta de vida que han experimentado muchos miembros de familias y todos. Si no reconocemos esto, no vamos a mejorar nuestra condición”, expuso.