La Haya, 23 jul (EFE).- Los países de la Corte Penal Internacional (CPI) decidirán este viernes el futuro del fiscal Karim Khan por presunta conducta sexual indebida, en una votación secreta que puede desembocar en su destitución, un desenlace sin precedentes que llega en medio de una campaña de presión de EE.UU. e Israel contra el tribunal.
La votación tendrá lugar en Nueva York, será secreta, requerirá mayoría absoluta y llegará tras casi dos años de investigaciones que han dejado un expediente lleno de claroscuros, con discrepancias sobre las pruebas reunidas en un proceso confidencial.
La Mesa de la Asamblea de Estados Partes, órgano ejecutivo de la CPI compuesto por 21 de los 125 países miembros, recomendó en junio destituir a Khan y ordenó su suspensión inmediata mientras el conjunto de países decide si incurrió en una conducta incompatible con el cargo.
Esta recomendación se apoyó en una investigación de la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de la ONU (OIOS), analizada después por un panel independiente de tres expertos judiciales, y las alegaciones presentadas por ambas partes.
Denuncia de un tercero
En mayo de 2024, un tercero trasladó a autoridades de la CPI lo que había escuchado relatar a la afectada, un documento que terminó filtrándose a varios medios internacionales, entre ellos EFE, abriéndose un escándalo que la Corte dejó en manos de la OIOS.
La denunciante, asistente directa de Khan desde febrero de 2023, aseguró que este tuvo acercamientos de naturaleza sexual en un viaje oficial a Londres, lo que fue escalando hasta convertirse, dijo, en contactos sexuales no consentidos en la oficina del fiscal, su residencia y durante varias misiones entre marzo de 2023 y abril de 2024.
Ese escándalo ha quedado entrelazado con uno de los momentos más delicados en la historia de la Corte: las órdenes de arresto del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su exministro de Defensa, Yoav Gallant, solicitadas también en mayo de 2024 por Khan.
Países Bajos, anfitrión de la CPI, adelantó que votará a favor del cese porque el fiscal debe ser una persona de «alta integridad moral» y cualquier conducta indebida perjudica su credibilidad; y aseguró que la mayoría de los países están en la misma línea.
Dos órganos, dos lecturas
Un resumen confidencial del dictamen del panel, al que ha tenido acceso EFE, refleja un panorama complejo: los distintos órganos que han intervenido en el procedimiento no han llegado exactamente a la misma conclusión.
El panel concluye por unanimidad que el material reunido por la OIOS no permite acreditar una conducta indebida con el estándar jurídico exigido «más allá de toda duda razonable».
A su juicio, «no logra establecer dónde reside la verdad respecto a muchos aspectos críticos de las acusaciones», porque los investigadores «no resolvieron inconsistencias y discrepancias», y no indicaron qué testimonios consideran fiables.
No obstante, subraya expresamente que esa conclusión no equivale a afirmar que las acusaciones sean falsas, sino únicamente que, con el material disponible, no puede alcanzarse el umbral probatorio requerido para una sanción disciplinaria.
Khan evitó confirmar o negar expresamente si había mantenido una relación sexual con ella, solo aseguró que nunca incurrió en una conducta que pudiera considerarse «inapropiada, no deseada o abusiva», y subrayó que hay una campaña para apartarlo tras las órdenes de arresto israelíes.
El consentimiento
Fuentes diplomáticas consultadas por EFE señalan que entre los Estados existe «poco debate» sobre que «algo ha ocurrido» entre Khan y la denunciante durante un tiempo.
La controversia, explican, está en determinar cómo debe interpretarse el consentimiento cuando la relación se produce entre fiscal jefe y empleada bajo su supervisión; si el consentimiento podía considerarse plenamente libre dadas las jerarquías y si, en algún momento, la presunta relación dejó de ser consentida y derivó en abuso de poder o, incluso, una agresión sexual.
Precisamente esa cuestión centra buena parte del análisis del panel, que examina mensajes, viajes oficiales, comunicaciones personales y testimonios contrarios para concluir que hay dudas importantes que la investigación no resuelve.
El pasado viernes, la denunciante concedió su primera entrevista, a la cadena estadounidense CNN, en la que relató públicamente sus acusaciones, incluidos contactos sexuales no consentidos, y el impacto personal y profesional que afirma haber sufrido.
Un día antes, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, había prometido «desmantelar» la CPI.
Pero la eventual salida de Khan no supondrá el cierre automático de la investigación sobre Palestina, que fue abierta por la predecesora de Khan, la gambiana Fatou Bensouda, quien también denunció amenazas directas y presiones por Israel para frenar esa investigación.
Las órdenes de arresto las autorizan los jueces tras examinar un expediente con testimonios y pruebas documentales, y no dependen de la permanencia de Khan en el cargo.
Imane Rachidi
