Madrid, 15 jul (EFE).- Luis de la Fuente es riojano (Haro, 1961). Su padre era marino mercante, navegó 40 años. Vivió en una sociedad matriarcal. De pequeño jugaba al fútbol en la calle y a pelota a mano en el frontón. Recuerda con nostalgia las campanas de la iglesia de su pueblo. Su familia es comerciante. El Sol, es la franquicia, la marca de la familia De la Fuente del comercio de proximidad.
El seleccionador español vive estos días el apoyo unánime de la España vaciada … y el de la España llena. Vertebra el país, de norte a sur, de este a oeste. Sus jugadores y familias, como él, han crecido en pueblos, muy pequeños, pequeños, medianos y grandes. Y desde allí, han salido para triunfar en metrópolis como Londres, París, Barcelona o Madrid.
España presume de jugadores. De sus valores. Pedro Porro es hoy portada mundial. Abría este miércoles los informativos británicos -es un valor Premier- , llenaba la prensa generalista y es portada por supuesto en Extremadura. En Don Benito (Badajoz), están de fiesta con el lateral del Tottenham. Al igual que en Los Palacios (Sevilla) donde esperan obsequiar a Fabián y a Gavi, si gana España el Mundial, unos 140 kilos de su producto estrella, el tomate conocido como el ‘bombón colorao’. Y seguir así la estela de otro ilustre paisano, Jesús Navas, campeón en Sudáfrica 2010.
De la Fuente hace feliz estos días a los aficionados españoles. En la pequeña localidad de San Marcial del Vino (Zamora), de 150 habitantes), vibran con Unai Simón. Su padre y sus abuelos crecieron allí y el portero del Athletic Club es un orgullo para sus vecinos. Historias similares y familiares comparten Mikel Merino, Alex Baena …, crónicas de entornos que ayudan a remontar el inolvidable título del libro de Ortega y Gasset, ‘España invertebrada’ , que en 1921 analizaba la crisis de identidad y cohesión que atravesaba España.
Cuenta Aimé Jacquet, seleccionador francés que levantó la Copa del Mundo en 1998 con Francia, con aquel equipo multirracial -Barthez, Thuram, Desailly, Deschamps, Karembeu, Zidane…-, que aquel título tuvo la gran energía y la alianza de la Francia periférica, el apoyo inestimable de la prensa de fuera de París, que nunca dejó de creer en aquella selección para el recuerdo. Puso en valor todo lo que pasó extramuros de París.
España camina con autoridad en EEUU. Está en la final. Era ‘super favorita’ a ganar el Mundial si el campeonato se hubiera celebrado hace dos años, con todo el grupo en forma. Estaba entonces en un número uno incontestable, muy lejos del resto. Y Argentina lo sabía, cuando se anunció la Finalissima, que se cayó luego del cartel, para alegría de los argentinos.
En este mes de julio, España pasó a ser simplemente ‘favorita’ tras llegar renqueantes Lamine Yamal, Mikel Merino, Nico Williams y Víctor Muñoz. Este último, al reincidir, es el futbolista que rompió los planes de Luis de la Fuente. Víctor entraba en su módulo de revulsivo. Y creía en él como gran revelación del Mundial. Cuando acabe el Mundial y más si lo gana, Luis de la Fuente podrá contar la realidad, su realidad. Posiblemente en un documental top.
Buenas jugadores y buenas personas. De la Fuente sigue la estela de Herb Brooks, el legendario entrenador de hockey de EEUU, que tras ganar el oro en los JJOO a la Unión Soviética en Lake Placid 1980, dijo aquello de “El nombre del equipo, en el pecho, es mucho más importante que las letras del nombre del jugador en la espalda”. Equipo y equipo. La receta de Luis de la Fuente. De Roquetas de Mar (Almería) a Rocafonda; de Tarrasa a Eibar o Santiago, la Roja o la Blanca, ahora también, todo el plantel sueña con una historia de Nueva York que podría escribir Woody Allen en Manhattan.
Luis Villarejo
