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Vingegaard, al ataque y a la defensa

Aurillac (Francia), 13 jul (EFE).- El danés Jonas Vingegaard afronta el Tour de Francia con un ojo puesto en el asalto al maillot amarillo que ahora viste el esloveno Tadej Pogacar, pero también con la mirada puesta en su retaguardia, donde varios ciclistas amenazan su condición de líder de la oposición.

Los 2.42 minutos de retraso con el ganador de las dos últimas ediciones parecen menos importantes que la sensación de superioridad que dio el líder del UAE en el Tourmalet, que asestó un golpe de gracia al suspense del Tour.

El Visma, el equipo de Vingegaard, se obstina en asegurar que todo es posible y que han llegado a la primera jornada de descanso sin haber jugado sus cartas.

En el equipo neerlandés repiten que queda toda la alta montaña casi intacta, con excepción del Tourmalet, para dirimir el sexto duelo directo entre ambos, el tercero consecutivo después de que Pogacar comenzara su era victoriosa en 2024.

Su optimismo reposa en tres pilares. El primero, el comportamiento de su jefe de filas en la alta montaña. El Tour debe atravesar cuatro macizos montañosos, el Central, el Jura, los Vosgos y, sobre todo, los Alpes.

Vingegaard sostiene siempre que en alta montaña las diferencias con Pogacar son menores y que la distancia entre ambos en este Tour no ha sido excesiva.

«Hemos preparado esta carrera y hemos apostado fuerte por ella. Nosotros y todos los corredores del equipo. Creemos en Jonas», asegura el director del Visma, Marc Reef.

¿Abrasado por el Tour?

A ello suman los de la escuadra amarillo y negra que el calor, inédito en un Tour de Francia, puede tener una incidencia desconocida y que nadie puede saber la manera en la que puede afectar al pelotón.

«La gente tiene la sensación de que estamos ya en la tercera semana y todavía quedan dos por delante», sostienen en el Visma.

El equipo neerlandés cree también que el UAE puede estar jugando demasiado fuerte, una táctica imprudente destinada a minar su moral pero que, señalan, no lo está consiguiendo.

Vingegaard, que no se vestía de amarillo desde el podio final de su última victoria en 2023, se lo enfundó de nuevo tras la contrarreloj por equipos del primer día en Barcelona, poniendo fin a una espiral negativa en el Tour, lo que revitalizó su confianza.

El danés llegó al Tour con un expediente cargado de victorias, la París-Niza, la Volta a Cataluña y el Giro de Italia, lo que fortalece su moral.

La otra cara de la moneda es que el escandinavo debe también vigilar su segundo puesto, que aparece más amenazado que nunca. En el Tourmalet fue el único que pudo seguir a Pogacar en un primer momento y distanció al resto de los favoritos.

Pero su potencia quedó en entredicho ante un grupo que puede poner en aprietos su estatus.

Los dos líderes del Red Bull, el belga Remco Evenepoel y el alemán Florian Lipowitz, terceros de las dos últimas ediciones, son una amenaza importante, a poco que comiencen a entenderse sobre la carretera y dejen a un lado sus egos.

Evenepoel es cuarto a 48 segundos de Vingegaard y el germano séptimo a 1.18.

Los Lidl también están al acecho con otra bicefalia. El español Juan Ayuso es quinto a 52 segundos a la espera de que llegue su territorio y el danés Mattias Skjelmose está al acecho.

Luego queda el francés Paul Seixas, de 19 años, que en su primer Tour ha demostrado aguante durante la primera semana y está a 1.13 del segundo puesto. Y el mexicano Isaac del Toro, tercero de la general, escudero de Pogacar y que puede jugar el papel esencial para el esloveno y, si la carrera se lo permite, buscar un doblete del UAE en el podio, como el que ya firmaron en 2023 con el británico Adam Yates.

Luis Miguel Pascual

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