Sevilla, 8 jul (EFE).- El Brasil deslumbrante de Sócrates, Zico y Toninho Cerezo había maravillado ya en Sevilla, antes de caer ante Italia en Sarriá, cuando un 8 de julio de 1982 Alemania y Francia erigieron un monumento a la épica del fútbol en la otra semifinal del Mundial de España que se jugó en el Ramón Sánchez Pizjuán y que tuvo los nombres propios del portero Harald ‘Toni’ Schumacher y del capitán Karl Heinz Rummenigge.
El partido era un canto al fútbol hasta que, antes de la hora, Schumacher chocó contra Battiston, quien fue retirado en camilla sin varios dientes, con tres costillas rotas, daños en las vértebras y sin castigo alguno para el cancerbero teutón, lo que incluso obligó al canciller de Alemania Occidental, Helmut Schmidt, y al presidente francés, Francois Mitterrand, a emitir un comunicado conjunto para aliviar las tensiones.
En un Ramón Sánchez Pizjuán con un calor sofocante y con 70.000 almas, muchas de ellas de pie, Alemania llegaba con el duro golpe de la baja de su estrella y la del Bayern de Múnich, Rummenigge, quien se quedó en el banquillo por una lesión en el muslo que lo había lastrado durante todo un campeonato en el que, pese a esta rémora, había logrado marcar cuatro goles.
Enfrente, la sutil y elegante Francia de Michel Hildalgo, comandada por Michel Platini con satélites rutilantes como Alain Giresse, Jean Tigana o Dominique Rocheteau, se repuso pronto del gol con el que Pierre Littbarski ponía en ventaja a la Alemania del Oeste en un año en el que aún existía la RDA comunista en el Este.
Empató Platini desde el punto de penalti y Francia seguía jugando y dominando y marcando, primero con una impresionante volea de Marius Trésor y un 3-1 de Giresse que parecía haberlo dejado todo terminado.
Hasta que salió Rummenigge y metió el miedo en las huestes de Hidalgo, y fue decisivo al marcar el 3-2 antes de que Klaus Fischer dejara el partido para la primera tanda de penaltis en una Copa del Mundo, en la que Schumacher tomó el protagonismo, ahora en positivo, al parar los penaltis de Didier Six y Maxime Bossis y lograr el pase a la final.
Pese a lo duro de la derrota, Michel Platini consideró que el del Sánchez Pizjuán fue su “partido más bonito: ninguna película ni obra de teatro podría jamás recuperar tantas contradicciones y emociones. Estaba completo. Fue fabuloso», afirmó.
Ficha técnica:
3 (5) – Alemania Occidental): Harald Schumacher, Uli Stielike, Karlheinz Forster, Bernd Forster, Manfred Kaltz, Hans-Peter Briegel (Karl-Heinz Rummenigge, m.97), Wolfgang Dremmler, Paul Breitner, Pierre Littbarski, Felix Magath (Horst Hrubesch, m.73), Klaus Fischer.
3 (4) – Francia: Jean-Luc Ettori, Manuel Amoros, Gerard Janvion, Marius Trésor, Maxime Bossis, Jean Tigana, Alain Giresse, Michel Platini, Bernard Genghini (Patrick Battiston,m.50, Christian Lopez,m.60), Dominique Rocheteau, Didier Six.
Goles: 1-0, m.17: Littbarski. 1-1, m.27: Platini (p). 1-2 m.92: Tresor. 1-3, m.98: Giresse. 2-3, m.102: Rummenigge. 3-3, m.108: Fischer.
Penaltis: Por Alemania marcaron Kaltz, Breitner, Littbarski, Rummenigge y Hrubesch (Stielike falló). Por Francia marcaron Giresse, Amoros, Rocheteau y Platini (Six y Bossis fallaron)
Árbitro: Charles Corver (Países Bajos)
Incidencias: Partido semifinal del Mundial de España-82 disputado en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante 70.000 espectadores.
Carlos del Barco
