Víctor Martí
Barcelona, 3 jul (EFE).- Barcelona llevaba años luchando por acoger el Grand Départ. A partir de este sábado, y hasta el lunes, la salida del Tour teñirá de amarillo las calles de la ciudad y las carreteras de Cataluña con un retorno económico millonario que, según algunas estimaciones, podría superar los 120 millones de euros.
La afluencia de espectadores se prevé masiva. El Ayuntamiento de Barcelona espera cerca de 600.000 personas a lo largo del recorrido de la primera etapa, una contrarreloj por equipos de 19,6 kilómetros que recorrerá las principales arterias de la ciudad, el sábado 4 de julio.
El domingo 5, en la etapa en línea de 168,5 kilómetros entre Tarragona y Barcelona, se prevén unas 170.000 personas, que se concentrarán, sobre todo, en la llegada ubicada en la montaña de Montjuïc.
El tercer y último día del Tour por territorio catalán, el pelotón partirá el lunes de Granollers (Barcelona) rumbo a los Pirineos hasta alcanzar Les Angles, ya en Francia, 196 kilómetros después.
La contrarreloj por equipos en la primera jornada, algo que no sucedía en la ronda francesa desde 2019, será el gran atractivo de salida de la presente edición de la ronda francesa. A diferencia de una etapa en línea, permitirá acercar los ciudadanos al pelotón y mostrar de manera continuada los monumentos más emblemáticos de Barcelona a través de la señal televisiva.
Todo ello representa un escaparate apetecible para mostrar la ciudad a una audiencia masiva, pues el Tour se retransmitirá por un centenar de canales de televisión en más de 190 países. Además, es un evento que supera los 150 millones de espectadores en Europa y tiene un seguimiento potencial de más de 3.000 millones de espectadores, según los organizadores.
Un impacto económico que podría alcanzar los 120 millones
Las diferentes administraciones públicas han desembolsado unos 9,7 millones de euros para la concesión de este Grand Départ.
El Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat prevén presentar próximamente un informe con el impacto económico de la prueba pero, según ha admitido el conseller de Deportes de la Generalitat, Berni Álvarez, en una entrevista a El Periódico, dicha cifra podría situarse en los 120 millones de euros.
En este sentido, el concejal de deportes del Ayuntamiento de Barcelona, David Escudé, asegura, en declaraciones a EFE, que el Tour es una de las pruebas deportivas que con «menos inversión» genera «más ingresos» de forma directa.
«Sabemos lo que se ha producido en otras ciudades como Bilbao, donde ha habido un retorno diez veces lo que había significado el gasto del Grand Départ del 2023. Cuando acabe quiero ver los números. Hay un retorno económico y otro que es el social. Existe una parte más tangible y otra más intangible», sostiene Escudé.
En la misma línea, el presidente de la Volta Ciclista a Catalunya, Rubèn Peris, una de las personas clave en las negociaciones para que Barcelona albergue el Grand Départ, defiende el gran impacto que tendrá dicho evento.
«Barcelona va a hervir de aficionados que vienen de todas partes a ver el Grand Départ. Es un ingreso directo: habrá muchísima gente que se gastará el dinero en Cataluña y el retorno televisivo es brutal», resalta.
La ciudad se moviliza
La ciudad lleva preparándose para este acontecimiento desde hace meses con la celebración de exposiciones, marchas cicloturistas, talleres y conciertos, además de la presentación de los 23 equipos del Tour que tuvo lugar este jueves en el Recinto Modernista de Sant Pau y la basílica de la Sagrada Familia.
La ciudadanía también se ha movilizado, pues las administraciones recibieron 7.330 solicitudes para participar como voluntario del Grand Départ, recuperando, así, el espíritu de la ciudad que acogió los Juegos de 1992.
«Después de los Juegos Olímpicos, a nivel popular es el gran acontecimiento deportivo del mundo», destaca Escudé. EFE
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