Miami (EE.UU.), 29 jun (EFE).- El Grupo de Estudio Técnico de la FIFA (TSG, en inglés) destacó este lunes que las pausas de hidratación son clave para mantener un ritmo alto en los partidos del Mundial, aunque admitió que pueden ser «contraproducentes» para el equipo que está dominando el juego.
«La pausa de hidratación ha funcionado muy bien. Ha servido de gran apoyo, porque correr con ese calor a veces hace que no puedas respirar adecuadamente, pero es importante para la calidad del juego y para la salud de los futbolistas», dijo en una rueda de prensa en Miami el exfutbolista Gilberto Silva, campeón del mundo con Brasil en 2002.
El ahora miembro del grupo de expertos de la FIFA, un ente que analiza todos los partidos del Mundial para identificar las principales tendencias, destacó que estos parones ayudan a ver «más goles y más momentos bonitos», lo que debería ser también apreciado por los aficionados.
El calor extremo

Las condiciones climáticas han sido uno de los principales desafíos para los jugadores durante el torneo. En algunas sedes, como en Miami, es habitual que los encuentros comiencen con una sensación térmica de hasta 40 grados.
La FIFA aprovechó este factor para introducir dos pausas de hidratación obligatorias en todos los encuentros, una en el ecuador de cada tiempo.
Sin embargo, estos parones tienen lugar independientemente de la temperatura durante el partido, lo que desató críticas de hinchas y jugadores, y dejó escenas rocambolescas de parones en medio de la lluvia.
Además, cuando se producen inmediatamente después de un gol, o cuando un equipo está dominando con claridad, han permitido al otro equipo cortar la dinámica y reestructurarse táctica y anímicamente.
Hasta doce goles se han anotado en lo que va de Mundial en los dos minutos previos a cualquiera de los dos parones.
Un ‘tiempo muerto’ para los entrenadores

El argentino Pablo Zabaleta, exinternacional con Argentina y también miembro del TSG, admitió esta situación indicando que «puede ser contraproducente» para la selección que tiene la posesión, puesto que permite «al entrenador o al propio equipo encontrar la manera para contrarrestar ese momento».
Este fenómeno se ha visto especialmente tras la pausa de la segunda mitad, agregó Zabaleta, cuando uno de los equipos tiene necesidad de hacer cambios para empatar o ir a ganar el partido, y la emplea como una ventana de oportunidad de cara a los últimos 20 minutos.
«En el segundo tiempo, dependiendo de la necesidad de los equipos que necesitaban conseguir puntos, es donde realmente pudo haber un impacto mayor», explicó.
El debate acerca de las pausas de hidratación no ha escapado a los propios jugadores y técnicos. El neerlandés Virgil van Dijk se mostró crítico con ellas tras empatar en el debut contra Japón por romper el ritmo de juego e ir contra el deseo de los espectadores.
El seleccionador de Uruguay, Marcelo Bielsa, también dijo en una rueda de prensa que quienes tomaron esa decisión no lo hicieron pensando en el fútbol.
«No le agregan nada y le quitan mucho. Cuando se dividió en cuatro (el partido), no se pensó en el fútbol, se pensó en otras repercusiones», dijo el técnico de La Celeste.
Más goles que en Catar y Rusia

Sea o no por las pausas de hidratación, el grupo de análisis recopiló este lunes las principales conclusiones tras la fase de grupos del Mundial, y destacó que el número de goles por partido se ha incrementado con respecto a los dos últimos campeonatos.
Esta edición del torneo promedió 2,96 tantos por encuentro durante su primera fase, por los 2,5 de Catar 2022 y los 2,54 de Rusia 2018.
La diferencia de goles entre el vencedor y el perdedor también ha aumentado. Este es el primer Mundial con 48 equipos y ha dejado varias goleadas contundentes, como el 7 a 1 de Alemania a Curazao.
Hugo Barcia
