Toronto (Canadá), 25 jun (EFE).- El primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió este jueves de que el referéndum sobre el futuro de la provincia de Alberta, previsto para el 19 de octubre, no es una maniobra política sin consecuencias, sino una consulta real que podría generar años de incertidumbre.
La advertencia de Carney se produce un día después de que la Cámara de Comercio de Calgary señalase en un informe que el debate separatista ya está afectando a la confianza empresarial en la provincia canadiense.
En una rueda de prensa en Ottawa, el jefe del Ejecutivo canadiense afirmó que la consulta es un “peligroso farol” y no una pregunta abstracta o una forma de ganar influencia.
Carney recurrió al ejemplo del Brexit, que cumple una década en medio de un amplio debate sobre sus consecuencias económicas y políticas en el Reino Unido.
El primer ministro canadiense, que fue gobernador del Banco de Inglaterra durante el proceso británico, afirmó que en ese tipo de consultas se suele prometer a los votantes que todo será fácil, que podrán conservar beneficios, pasaporte o moneda, y que será posible abandonar una estructura política sin perder sus ventajas.
A su juicio, la experiencia en el Reino Unido demuestra que esas promesas pueden derivar, como mínimo, en años de incertidumbre, justo cuando Alberta y Canadá intentan presentarse como territorios fiables para la inversión en un escenario internacional inestable.
Precisamente, la Cámara de Comercio de Calgary señaló en un informe, basado en una encuesta de Probe Research entre 137 empresas y en un análisis económico, que el 48 % de los encuestados se declararon muy o algo dispuestos a trasladar su empresa a otra provincia si Alberta vota a favor de iniciar un proceso formal de separación.
Según la Cámara, el 80 % de los miembros consultados considera que la discusión separatista está afectando negativamente a la economía de Alberta, mientras que el 63 % cree que ya perjudica a su propia organización.
Casi una de cada cinco empresas dijo haber ralentizado sus planes de expansión en la provincia y el 15 % afirmó estar explorando activamente una posible reubicación.
El análisis económico encargado por la organización empresarial calcula que Alberta podría dejar de recibir entre 10.000 y 15.000 millones de dólares canadienses en inversión solo en 2026 si se reproduce una caída comparable a la registrada en el Reino Unido tras el Brexit.
También advierte de que un aumento del 8 % en los costes del comercio interprovincial e internacional podría reducir el PIB per cápita de Alberta en torno a un 6 %, disminuir la fuerza laboral en unos 175.000 trabajadores y contraer la economía provincial en 62.000 millones de dólares canadienses anuales.
El Gobierno conservador de Alberta ha convocado un referéndum no vinculante para el 19 de octubre que incluirá diez preguntas.
La décima plantea si Alberta debe seguir siendo una provincia de Canadá o si el Gobierno provincial debe iniciar el proceso legal requerido por la Constitución para celebrar posteriormente un referéndum vinculante sobre la separación.
La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, ha dicho que personalmente apoya la permanencia de la provincia en Canadá, pero ha defendido llevar la cuestión a las urnas a la vez que favoreció el inicio de una iniciativa popular para intentar convocar un referéndum separatista.
