Antonio Castañares

Badajoz, 24 jun (EFE).- Los toros de Daniel Ruiz deslucieron la única y esperada corrida de la Feria de San Juan. Encierro de justa presencia y con el común denominador de la ausencia de raza, o lo que es lo mismo, una mansedumbre que, en lo negativo, sí que fue todo un paradigma. Saltaba uno y otro toro al ruedo y eran como una bebida espumosa a la que inmediatamente se le iba el gas.

David de Miranda salió a hombros tras cortar las dos orejas al tercero, tras una gran estocada y agraciado con la generosidad del público, que hizo lo suyo. También por la disposición del torero, a pesar de que no hubo lucimiento. Por su entrega Morante y Talavante pasearon un trofeo.
Que David se queda quieto lo acreditó en el quite al tercero, por muy ajustadas saltilleras y gaonera. Se le paró el animal antes de rematar la larga, y allí, impávido, se quedó el torero.
El de Daniel Ruiz tenía un mal final del muletazo, salía distraído. Trasteo sin emoción, al final en cercanías. Poco toro para este torero, gran estocada y dos orejas.
El sexto embistió porque el diestro invadió su terreno y le obligó. Se defendía, punteaba el engaño y salía distraído. Estaba loco por rajarse y tuvo que matarlo frente a chiqueros.
Morante sorteó dos toros muy justos de todo, de fuerzas y de raza. Pero siempre deja detalles este maestro. Con el capote, largaba tela enseñando a embestir a su primero, y se plantó para dos sorpresivas y bellas chicuelinas. Delantales en el quite y hermosa la media verónica de frente a pies juntos.
Con la muleta ayudaba al animal a ir hacia delante, que pronto mostró su poco celo y transmisión.
Pero aun en esas en el de la Puebla afloraron esos detalles, como una tanda de uno en uno con la zurda, muletazos no ligados pero de bella composición. Y los naturales de frente finales.
Verónicas de bello hacer para recibir al cuarto y comienzo de faena también muy en función del toro, muletazos por alto. Fue un astado insulso pero Morante insistió, al final incluso en la corta distancia. Estocada desprendida marcando muy bien los tiempos y oreja, pues el público no quería que se fuera de vacío. Agradecía así su disposición y detalles.
Alejandro Talavante toreaba en su plaza y tuvo dos toros a tono con el encierro. Su primero fue de lo menos malo de la corrida, pues tuvo cierta clase aunque pocas fuerzas y transmisión. Faena larga, limpia y bien ejecutada pero ayuna de emoción.
Su segundo tenía un embroque aceptable pero mal final. Tomaba la muleta sin mucha codicia y embestía más por mérito del torero, que le esperaba y le llevaba muy embebido. Faena larga, lo ponia todo Talavante, rácano el toro. Oreja que premió la disposición del torero.
FICHA DEL FESTEJO.- 6 toros de Daniel Ruiz, de justa presencia y poco juego. Pesos: 532, 530,
523, 509, 545 y 549 kilos.
Morante de la Puebla, de burdeos y oro. Pinchazo hondo y dos descabellos (Saludos); estocada desprendida (Oreja).
Alejandro Talavante, de sangre de toro y oro. Pinchazo y estocada caída (Saludos tras aviso);
media estocada (Oreja).
David de Miranda, de burdeos y oro. Gran estocada (Dos orejas); estocada (Silencio).
Badajoz. Casi tres cuartos de plaza cubierta en tarde agradable. Saludaron Javier Ambel y Manuel Izquierdo tras parear al segundo. David de Miranda salió a hombros.
