Alicante, 23 jun (EFE).- Morante de la Puebla deja una tarde de ensueño en Alicante, de toreo macizo y entregado. Triunfa, pero se marcha a pie tras cortar una oreja a cada toro. La doble y triunfalista vara de medir del palco presidencial, que ha concedido dos orejas a Talavante tras una faena a medio gas, rematada con una estocada que hacía guardia, a un toro de ‘revolución’, ha enfadado al de la Puebla del Río. El escaso rigor de la plaza de toros de Alicante ha quedado en evidencia.La corrida de Santiago Domecq fue, con Madrugador, Comunero, Sindicalista, Duermevela, Revolucionario y Malduerme, como para armar una revolución, no domir y soñar despierto el toreo. Menos mal que Morante abría cartel y empezó a dictar la lección.

Madrugador levantó la corrida con fondo encastado y bravo. Morante asumió el reto sin especular. El castaño, carifosco y basto fue rompiendo, y a quien firma se le escapó un olé con sólo ver a Morante asentarse para proponer la primera verónica tras los lances de tanteo: Semidefrente, asentado sobre los riñones y el capote natural, eh toro. Las manos altas, la realidad a la verónica salió con alguna tropezada, pero la propuesta, mando y caricia, ganando el paso, mereció la pena por expresión y torería.

Tras una intensa pelea en varas, donde tuvo mérito el aguante de Germán González, siguió un quite de chicuelinas luminosas, toreadas con alegría. Y en banderillas reseñar el par de José María Amores salvando por milímetros los pitones y un capotazo magistral de Fernando del Toro por la mano diestra.
La faena de Morante fue encajada y torera. Sin escatimar, pero sin estridencias por el fondo encastado y bravo de Madrugador. El toreo inicial fue ayudado por alto, apretado, barroco y por abajo se cayó una trincherilla faraónica.
El toro embistió con seriedad por la mano diestra y por el izquierdo más por dentro. Morante, de azul Alicante y oro, con hombreras amplias y caídas, rollo Esplá —aquí nada es casual—, no dudó en redondo, sin rectificar, con mando sobre la embestida que empujó con verdad las telas. Al natural, el compromiso. Una colada. Mejor colocación. Los terrenos pensados de rayas adentro y una última serie sobre la diestra ganando el paso. La estocada seca, seria. Como fue el toro y el toreo que expresó Morante.En estado de gracia, imposible dormirse con este torero, con otro toro de la reata del insomnio — Duermevela, castaño claro—, Morante se abrió por delantales que prácticamente le hicieron levitar por su tremendo ajuste. Dudó tal vez y al final se guardó el brindis en el tercio final.
Apoyado sobre las tablas, por alto, como quien está en la barra del bar, Morante descorchó la faena. Y desde ahí andó con tremendo encaje, perfecto sobre la diestra. Profundo, descalzado para agarrarse mejor a la arena y sentir otra enclasada embestida del Duermevela de Santi Domecq.
Y el toreo brotó vertical y eterno. Soberbio. Por naturales, muy delicados y largos, prendidos por los mismos vuelos.
Morante, además, arrebatado: una trinchera, dos molinetes de rodillas. Otra serie ya en redondo de compás más abierto, volcando el pecho sobre la embestida, y las manoletinas finales en la infinita paleta del artista de la Puebla del Río. Un pinchazo, estocada letal, oreja y puerta grande que no fue. Se marchó andando, a su aire. Seguro que la mar de torero. Tomen nota.La tarde fue suya de principio a fin. Puso el listón tan alto que lo que siguió fueron menudencias. Una lástima para la completa, guapa, seria, cómoda, noble, brava y encastada corrida de Santiago Domecq. Que Alejandro Talavante le cortase las dos orejas al gran Revolucionario, el quinto de la tarde, es una estridencia alicantina, un despropósito del palco presidencial y su falta de autoridad. Dos orejas infames tras estocada que hizo guardia y descabello y una faena a medio gas.
Talavante dominó a su antojo, pero no terminó de lucir el gran fondo de este Revolucionario. Espectacular inicio de rodillas, pase cambiado de rodillas incluido, y toreo de largo trazo a continuación. Más pulseado sobre la diestra, más agitado al natural. Talavante buscó antes el arrimón que lucir el fondo del toro. Entonces prefirió meterse en el costillar del animal. Normal que para matar se pusiera escarbador. Con las prisas Talavante dejó una estocada que asomó por el costillar.
Las dos orejas son un flaco favor. Y no concederle la vuelta al ruedo al toro Revolucionario, un déficit de grave de afición. Un puyazo demasiado fuerte mermó la estupenda clase del segundo de la tarde. Talavante afianzó sin apreturas a Comunero, que por la mano diestra se deslizó mejor, hasta labrando algún surco. Juan Ortega estuvo desdibujado con un lote de estupendo fondo. Tras veroniquear apretado a su primero, que embistió con buen aire, la faena se amontó entre enganchones.
El sexto, de seria expresión, también puso temple. Pero la faena y las ideas de Ortega se diluyeron con estrépito. Lo mejor, el esfuerzo y pureza de Juan Ortega para matarlo bien al segundo intento. Una orejita.FICHA DEL FESTEJO:
Seis toros de Santiago Domecq bien presentados bravos y encastados.Morante de la Puebla, de azul pavo y oro: estocada (oreja); pinchazo y estocada trasera (oreja).Alejandro Talavante, de catafalco y oro: pinchazo trasero, aviso, y descabello (ovación); estocada que hace guardia y descabello (dos orejas).Juan Ortega, de visón y oro; pinchazo y estocada delantantera y desprendida (palmas); pinchazo y buena estocada (oreja).Cuadrillas: Javier Ambel se desmonteró tras parear al quinto. Es el único torero de plata que por el momento ha saludado una ovación en banderillas en esta feria.Quinta de abono de la Feria de Hogueras de Alicante. Al romper el paseíllo se guardó un minuto de silencio a la memoria del matador de toros alicantino Manolo Carrillo. Aforo: casi lleno (unos de 9.000 espectadores).
