Chattanooga (EE.UU.), 23 jun (EFE).- Leo Messi es el nombre propio de este Mundial. Cinco goles en dos partidos. A dos días de cumplir 39 años, superó el récord de más goles en la historia del torneo. Mientras, otro de 18 años como Lamine Yamal, anotó su primer tanto en el inicio de su camino, que no prevé tan largo.
18 años y 343 días. La edad exacta a la que Lamine Yamal se estrenó marcando “el gol más importante” de su carrera “hasta ahora”. Eso sí, no fue el goleador más precoz de la selección española en los mundiales.
Ese honor lo mantiene Gavi quien, ante Costa Rica en el Mundial de Qatar 2022, marcó con 18 años y 110 días.
La marca de Lamine Yamal le convierte en el octavo goleador más joven de la historia de un Mundial, en una clasificación que encabeza Pelé, quien marcó con 17 años y 239 días ante Gales en 1958.
En la habitual comparación del actual futbolista del FC Barcelona con el argentino Leo Messi, al ser canteranos del conjunto azulgrana, empezar sus carreras jugando de extremo derecho, Lamine Yamal ya le arrebató una marca, ya que Messi marcó el primero de sus 18 goles a los 18 años y 357 días. 14 días más tarde que Lamine Yamal.
Precocidad de Lamine, aunque Messi lo que está demostrando en este Mundial es justo lo opuesto, la longevidad en la élite. Aunque lejos de ésta a nivel de clubes, al jugar en el Inter Miami de la MLS, en el Mundial está rindiendo a un nivel superior.
Cinco goles -pudieron ser seis de convertir un penalti contra Austria- en dos partidos. Máximo goleador del Mundial por delante de dos jugadores en el momento más alto de su carrera deportiva, como el noruego Erling Haaland y el francés Kylian Mbappé; ambos con cuatro dianas.
Una permanencia en la élite que Lamine Yamal asegura no tendrá.
“Imposible. Jugar, a lo mejor. Pero a ese nivel es muy, muy, muy difícil. Y debes tener muchas ganas también. Para mí -Leo Messi- es el mejor y lo sigue demostrando. Tiene ventaja sobre todos”, señaló recientemente en una entrevista en El País.
Para igualar los registros de longevidad de Messi, a Lamine Yamal le quedarían aún 20 años en la élite, y está a punto de cumplir 19. Un escenario aún lejano pero necesario para alcanzar el nivel de los mejores de la historia.
Eso sí, paso a paso. En su club y en la selección tratan de protegerle al máximo. Un “niño” que vive en la élite, en la presión máxima, siendo un icono internacional, como se está demostrando en este Mundial en el que su imagen copa los anuncios, desde Times Square de Nueva York hasta Atlanta, donde España ha jugado sus dos primeros partidos del Mundial.
Su entrada al campo en el debut contra Cabo Verde hizo rugir a las más de 60.000 personas que se dieron cita en el estadio. Y sus primeros 45 minutos, antes de ser sustituido, frente a Arabia Saudí provocaron la admiración de los aficionados. El ambiente se volvió eléctrico cuando Lamine Yamal tocaba el balón. Y su primer gol en el Mundial, un momento de explosión.
Mayoría de camisetas con su nombre, de España y del FC Barcelona, por las calles y en el estadio de Atlanta.
El siguiente partido, en Guadalajara (México) repetirá el patrón. Un encuentro en el que se espera de nuevo su titularidad, una vez superada la lesión muscular con la que inició la concentración, con el objetivo de seguir cogiendo el estado óptimo a nivel físico para estar disponible los 90 minutos.
Objetivo que dentro de la selección española se marcan para las eliminatorias, el momento clave del Mundial en el que el rendimiento al 100 % de Lamine Yamal marcará las opciones de España de bordar la segunda estrella de campeones del mundo en el escudo.
Óscar Maya Belchí
