Zagreb, 20 jun (EFE).- Varios centenares de personas desfilaron este sábado por las calles de Sarajevo en la séptima Marcha del Orgullo que celebra la ciudad, una movilización en la que reivindicaron el cese de los crímenes de odio contra el colectivo LGTB+ en Bosnia-Herzegovina.

Bajo el lema ‘Todos los colores nos sientan bien’, los organizadores del evento quisieron subrayar la importancia de la unidad y el respeto a la diversidad en una sociedad marcada por las divisiones y manifestaciones de intolerancia.
“Nuestros derechos no están a la espera”, “Detengan el fascismo, detengan el odio”, “La libertad es un derecho humano”, “Uníos” o “El odio es una cárcel” fueron algunas de las consignas en las pancartas de los participantes, que marcharon por el centro de Sarajevo, una ciudad de población mayoritariamente musulmana.
Mientras la marcha transcurría de forma pacífica, en un ambiente festivo acompañado por el sonido de tambores y banderas coloridas, los activistas expusieron a través de megáfonos sus principales demandas, entre las que destacan el fin de la impunidad ante la violencia, la erradicación de la intolerancia y un sistema educativo que fomente la inclusión.
Bosnia-Herzegovina, caracterizada por una sociedad conservadora en la que prevalecen las tensiones étnicas y religiosas -especialmente entre sus tres pueblos constitutivos (bosnios musulmanes, serbios ortodoxos y croatas católicos)-, fue uno de los últimos países de la región balcánica en albergar una Marcha del Orgullo.
La homosexualidad no fue despenalizada en el país hasta 2001 y la celebración de la primera Marcha del Orgullo en 2019 requirió un despliegue masivo de cientos de policías para garantizar la seguridad de los asistentes ante las amenazas de grupos radicales.
