Bruselas, 18 jun (EFE).- Los ministros de Defensa de la OTAN acordaron este jueves dar un nuevo impulso a la cooperación militar transatlántica de cara a la cumbre de líderes de julio en Ankara, en una nueva era de la Alianza en la que se prevé más protagonismo de los aliados europeos por la decisión de EE.UU. de retirar la disponibilidad de algunos activos estratégicos en caso de conflicto.
«La OTAN es, y siempre será, una alianza transatlántica, pero necesitamos una Europa más fuerte y una OTAN más fuerte mediante un aumento del gasto y la producción en materia de defensa», indicó en una rueda de prensa posterior a la reunión el secretario general de la Alianza, Mark Rutte.
En esta reunión, destinada a los últimos preparativos de una cumbre que estará centrada -los días 7 y 8 de julio- en el seguimiento de los compromisos de aumento del gasto en defensa, el impulso de la industria militar y el apoyo a Ucrania, los ministros decidieron «dar un nuevo impulso para potenciar la cooperación transatlántica».
«Queremos potenciar nuestras industrias de defensa a ambos lados del Atlántico, al tiempo que fomentamos el tipo de cooperación que conduzca a una mayor innovación y a un aumento de la producción», explicó Rutte.
Recalcó que EE.UU. ha vuelto a expresar hoy «muy claramente su firme compromiso con la OTAN», pero también que hay que hacer «una distribución más equitativa de las tareas y de cómo debemos reequilibrar nuestra seguridad».
Reajuste estadounidense
El secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, anunció que el Pentágono va a llevar a cabo, en un máximo de seis meses y en consulta con los aliados, una revisión de la postura militar y las bases estadounidenses en suelo europeo, para dedicar más atención a otros escenarios de operaciones -como Asia-.
Llamó a este proceso «OTAN 3.0» porque supone una nueva etapa en la que Europa tendrá que dar a un paso al frente para hacerse más cargo de su propia defensa convencional.
Dejó claro además que su país reducirá sus cuotas a la Alianza si otros países no cumplen con los desembolsos pactados, e insistió en su malestar por que diferentes aliados no dejaran a EE.UU. utilizar bases en sus territorios para llevar a cabo ataques en la reciente contienda en Irán, lo que tildó de «vergonzoso».
La ministra de Defensa de España -uno de esos países que no cedió sus bases-, Margarita Robles, recalcó hoy a la prensa que el país «nunca apoyará una actuación militar que no cuente con el respaldo del derecho internacional», y subrayó que España es un aliado «responsable y comprometido».
Aumento del gasto
Para Rutte, Hegseth trató hoy de «mantener la presión» sobre los aliados: aunque los europeos y Canadá aumentaron su inversión militar en 90.000 millones de euros en un año en 2025, «algunos aliados siguen mostrándose un poco reticentes y tienen que hacer más».
Además, en Ankara se espera hacer un seguimiento de los planes de los países para cumplir con el compromiso, adquirido el año pasado en La Haya, de llegar a invertir para 2035 un 5 % de su producto interior bruto (PIB) en defensa.
Los aliados ya han empezado asimismo a proyectar cómo cubrir los huecos que deje EE.UU. en la planificación de «quién haría o aportaría qué» en caso de ataque, y Robles anunció que España pondrá a disposición de la Alianza más aviones tanqueros, cazas y otra fragata.
Ucrania
El respaldo a Ucrania será otro de los asuntos pilares en Ankara, y para preparar el terreno los aliados participaron, tras la ministerial, en una nueva sesión del llamado Grupo de Contacto en el que medio centenar de países hacen contribuciones de equipos militares sobre la base de las necesidades ucranianas.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dijo al inicio de esa cita que su país necesita con urgencia más munición de artillería de largo alcance y aumentar el número de vehículos terrestres no tripulados.
Rutte aseguró que Ucrania «está cambiando la dinámica en el campo de batalla e infligiendo enormes pérdidas a Rusia», pero recalcó que esto solo podrá ser posible si los socios siguen dando su apoyo «no solo para necesidades inmediatas», como la defensa aérea, sino también un apoyo a largo plazo.
Disuasión nuclear
El Grupo de Planificación Nuclear también se reunió hoy para abordar las capacidades nucleares de la OTAN, que constituyen la garantía definitiva de la seguridad de los aliados.
Rutte celebró la declaración que el grupo emitió sobre su decisión de modernizar sus capacidades nucleares, «mejorando la planificación y adaptándonos para garantizar que nuestra disuasión nuclear siga siendo adecuada para su propósito».
