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Yasin Ayari, el vikingo de sangre tunecina que deslumbró con dos goles y una disculpa

Redacción Deportes, 17 jun (EFE).- Hace un año, Yasin Ayari aseguraba que «en el fútbol, todo se trata de tiempo». Su declaración, al portal de su equipo Brighton & Hove Albion de la Premier inglesa, terminó siendo profética.

Su momento fue el debut de Suecia en la Copa del Mundo 2026, donde el mediocampista sueco se presentó ante los ojos del planeta con un doblete en la goleada histórica por 5-1 sobre Túnez el pasado domingo.

Y aunque debutar en un Mundial con dos goles, a los 22 años, ya era mérito suficiente, fue el respeto por sus raíces lo que conquistó los corazones en el estadio de Monterrey y de millones de espectadores en el mundo.

En el minuto 7, el volante abrió el marcador con un remate de pierna derecha que encauzó el triunfo más abultado de los suecos en un estreno mundialista en los últimos 88 años.

Sin embargo, en lugar de festejar, levantó las manos en señal de disculpa y besó el césped, pensando en su padre, Azzouz Ayari, tunecino de nacimiento.

La recompensa llegó después, en el minuto 95, cuando selló la goleada con un auténtico golazo desde fuera del área, que le convirtió en el tercer jugador sueco más joven en registrar un partido de varios goles en un Mundial.

«Siento que Túnez también es mi país, así que para mí este partido fue especial. Por eso no celebré el primer gol, porque siento mucho apego por Túnez; amo a Suecia, estoy feliz por los dos goles, pero no puedo dejar de sentir cariño por la tierra de mis padres», declaró.

  Una decisión familiar

Nacido el 6 de octubre de 2003 en la ciudad sueca de Solna, Yasin estuvo muy cerca de vestir la camiseta de Túnez en el Mundial de Catar 2022, pero junto a su padre decidieron «devolverle algo al país que lo cuidó» y continuar su proceso con los Vikingos Amarillos, con quienes ya había hecho las categorías inferiores.

Su hermano Taha, de 21 años, que juega como extremo en el AIK de Estocolmo del que salió Yasin, podría tener el mismo dilema pues era seguido por el entrenador Sabri Lamouchi antes de ser despedido el pasado lunes. Aunque también podría pensar en representar a Marruecos por sus raíces maternas.

El camino de Ayari, sin embargo, no siempre brillante. Formado en las juveniles del AIK, su pase costaba apenas 350 mil euros cuando dio el salto a Inglaterra en 2023 por 6 millones de euros, pero a pesar de las cifras su valor no estaba tan claro.

El Brighton lo cedió al Coventry City y al Blackburn Rovers en la Championship –segunda división inglesa–, donde las cosas no salieron como esperaba, al punto de afirmar que «nadie creía realmente» en él.

Todo cambió cuando el entrenador Fabian Hürzeler le dio un voto de confianza hace dos años de volver a la Premier y comenzó a demostrar talento.

«Sé que tengo un ojo para el pase y uno para el gol, desde que era pequeño siempre he marcado muchos goles y he hecho muchas asistencias», afirmó sin rubor.

En la recién culminada temporada europea, Ayari jugó 32 encuentros convirtió cuatro dianas y dio tres asistencias, destacando por su visión de juego y llegada al área.

«Sé lo bueno que soy», sentenció a principios de año en The Athletic, del The New York Times.

Y también lo sabe el Brighton, que según la BBC y otros medios ingleses, rechazó una oferta de 20 millones de libras del Nottingham Forest y lo considera intransferible debido a su enorme proyección.

Su pase, de hecho, aumentó a 30 millones de euros, y tras sus dos goles en el Mundial creció en 5 millones más, según portales especializados.

El tiempo de Yasin ya llegó.

Por María José Rey

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