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El ‘Modelo Albania’ de Meloni, ante una segunda vida con el nuevo Pacto migratorio europeo

Roma, 17 jun (EFE).- Los controvertidos centros para extraditar inmigrantes desde Albania que abrió hace casi dos años la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, han funcionado a medio gas hasta la fecha pero ahora afrontan una segunda oportunidad con el nuevo Pacto de Asilo e Inmigración europeo, que los toma como modelo.

La nueva normativa entró en vigor el pasado viernes en toda la Unión Europea (UE), pero la estrategia para paliar la migración irregular proseguirá este miércoles, con la votación en la Eurocámara del Reglamento de Retornos de inmigrantes indocumentados.

Este mecanismo, al que se oponen países como España por considerar dudosa su legalidad, permitirá entre otras cosas abrir centros de deportación de inmigrantes en otros países fuera de la UE.

El «modelo Meloni»

Centro de detención de migrantes en Shengjin (Albania) erigido bajo el acuerdo de Italia con ese país extracomunitario, el 28 de enero de 2025. EFE/EPA/MALTON DIBRA

Esta estrategia tiene apellido: Meloni. La ultraderechista italiana se encargó de señalar la vía en este sentido al inaugurar, en octubre de 2024, un gran centro de repatriación en Albania.

El objetivo era trasladar a estas instalaciones en los pueblos de Gjiader y Shengjin a los inmigrantes rescatados en el Mediterráneo para procesar desde ellas -y no desde la abarrotada infraestructura italiana- sus peticiones de asilo y sus eventuales expulsiones.

Pero los primeros intentos de poner en marcha estos planes fracasaron por el rechazo de los jueces italianos a convalidar el arresto de los inmigrantes, amparándose en la legislación europea.

En concreto, la justicia italiana rechazaba el encierro en Albania de inmigrantes procedentes de Bangladés y Egipto, al señalar que estos no eran países seguros. Una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) certificaba que para ser considerado como tal, un estado debía ser seguro en todo su territorio, y ninguno de los dos cumplía ese requisito.

El Gobierno italiano, en pleno choque con los jueces, se lanzó entonces a limar estos aspectos, blindando la «lista de países seguros» para poder expulsar bangladesíes y egipcios, dos de las nacionalidades más frecuentes entre los rescatados en el mar.

Además, en marzo de 2025 renunció a la idea de gestionar las solicitudes de asilo desde Albania para convertir esas instalaciones en Centros de Espera a la Repatriación (CPR), espacios muy criticados por las ONG donde se recluye a los inmigrantes en situación irregular hasta su expulsión.

Europa sigue la vía italiana

Ahora, Meloni presume de que la UE no solo respalda su doctrina migratoria, sino que la ha hecho propia con el nuevo Pacto de Inmigración y Asilo, que entró en vigor el pasado viernes.

«Los centros en Albania son una solución innovadora que muchos han criticado, pero que ahora se ha convertido en un instrumento a disposición de toda Europa (…) Italia ha indicado el camino y hoy Europa lo está recorriendo», ha reivindicado recientemente.

Pero, ¿han funcionado realmente los centros en Albania en estos meses? Sí, pero a medio gas y no con su objetivo inicial, que era el de «cribar» a los inmigrantes antes de que pongan un pie en el país.

Las autoridades italianas gestionan estos traslados con opacidad, pero se sabe que en los últimos meses han ido llegando a Albania grupos de inmigrantes rechazados por distintos motivos.

La asociación ActionAid ha llevado a cabo en el último año una decena de inspecciones para controlar ‘in situ’ la situación en los centros albaneses, siempre acompañados por parlamentarios opositores con capacidad de abrir sus puertas.

«En estos meses han permanecido siempre abiertos con un máximo de 15 o 20 personas al mismo tiempo. Desde febrero hemos constatado un aumento que ha hecho coincidir a hasta 90 inmigrantes», explica a EFE Francesco Ferri, uno de los expertos de ActionAid.

Unas cifras que, sin embargo, están muy por debajo de la capacidad de los centros, pensados para albergar a hasta 3.000 personas.

El propio ministro del Interior, Matteo Piantedosi, confirmó en mayo el envío de 84 personas, «entre estas (varios) condenados por homicidio, violencia sexual, delitos contra menores, robos o narcotráfico».

«Las cosas cambiarán»

No obstante, la intención del Gobierno de Italia es poner en marcha completamente su estrategia en Albania, y no limitarse a usar estos centros como ‘sala de espera’ de los deportados.

Y creen que la adopción de esta doctrina por parte de la UE impulsará estos planes: «Las cosas cambiarán», pronostican desde el Ministerio del Interior.

Queda por ver si los jueces seguirán bloqueando estas políticas con sus sentencias y conocer la opinión del TJUE. Ferri espera que así sea, porque cree que el «Modelo Albania» no ha hecho otra cosa que empeorar la situación de los inmigrantes que llegan a Italia.

«El Gobierno ha emprendido un camino doloroso para estas personas, forzando el derecho italiano y europeo con este experimento para deportar a gente de carne y hueso», denuncia.

Gonzalo Sánchez

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