Redacción Deportes (EE.UU.), 10 jun (EFE).- Nueva York enloqueció este miércoles con el palmeo de OG Anunoby a un segundo del final que dio a los Knicks la victoria por 107-106 ante los San Antonio Spurs, tras culminar una remontada de 29 puntos, la mayor de la historia de las Finales de la NBA.
Con este triunfo, los Knicks toman una ventaja de 3-1 y quedan a una sola victoria de su primer anillo desde 1973, que podrían conquistar este próximo sábado en San Antonio. Solo los Cleveland Cavaliers de LeBron James en 2016 han remontado un 3-1 en la historia de las Finales.
Jalen Brunson con 36 puntos y Anunoby con 31 metieron a los Knicks en la historia del baloncesto con esta remontada en el Madison Square Garden.
Arranque diabólico de San Antonio

Después de que los Spurs ganasen los primeros cuartos en los tres primeros partidos de las Finales, el mensaje de Mike Brown a sus jugadores antes del duelo de este miércoles fue contundente: «No podemos permitir que empiecen bien esta noche».
Más fácil dicho que hecho. En un abrir y cerrar de ojos los Spurs se pusieron 2-12 con una ventaja de 10 puntos, cargando a Karl-Anthony Towns con dos personales tras 62 segundos de partido, las más rápidas en unas Finales desde 1998.
Brown pidió tiempo muerto, pero los Knicks no pudieron cambiar el ritmo envenenado que los Spurs impusieron. El primer cuarto terminó con San Antonio 22-41 arriba, con un 65,2 % de acierto de los Spurs por un 29,4 % de los Knicks; una auténtica pesadilla en el Garden.
Al contrario que en partidos anteriores, los Spurs no levantaron el pie del acelerador en un segundo cuarto que se convirtió en una lluvia de triples que dejaron en silencio sepulcral al otrora bullicioso pabellón neoyorquino.
Dylan Harper, con un perfecto 3 de 3, junto a De’Aaron Fox, Devin Vassell, Julian Champagnie y Carter Bryant, firmó los ocho triples de los Spurs en 16 intentos durante el segundo cuarto, para un total de 14 de 26 desde el perímetro al descanso.
Solo Jalen Brunson, con 15 puntos en el segundo cuarto, mantuvo a unos Knicks desbordados con esperanzas de firmar una remontada épica.
El marcador al descanso era de 49-76, una diferencia de 27 puntos que dejó un récord histórico: la mayor ventaja de un equipo visitante al término de la primera mitad unas Finales de la NBA.
Palmeo con sabor a anillo

Tras verse 29 abajo al inicio del segundo tiempo, los Knicks firmaron un parcial de 13-0, una de sus especialidades, para reengancharse al partido. Al fin y al cabo, estos mismos Knicks remontaron 22 puntos en menos tiempo a los Cleveland Cavaliers.
Los Spurs se empezaron a poner nerviosos. De las dos pérdidas en toda la primera mitad a cinco en el tercer cuarto. Del 53,8 % en triples a un 16,7 % (2 de 12). De la lluvia a la sequía: San Antonio cerró el cuarto con solo 14 puntos.
El intento de remontada de los Knicks, liderado por OG Anunoby, dejó el marcador 75-90 de cara al último cuarto, con las buenas sensaciones del bando local.
Otro vendaval neoyorquino en forma de 20-4 puso a los Knicks a solo cuatro puntos (95-99) con más de cuatro minutos y medio por jugar. A Victor Wembanyama -24 puntos y 13 rebotes- se le había borrado la sonrisa. Lo que iba a pasar parecía ya inevitable.
Mitch Johnson pidió tiempo muerto y Fox metió un triple para dar un poco de aire a los Spurs, pero no sirvió de nada. A 1:22 del final, una canasta de Brunson daba a los Knicks su primera ventaja de todo el partido con 105-104.
Stephon Castle devolvió el mando a los Spurs desde el tiro libre con 30 segundos por jugar.
Balón a Brunson, que falló la canasta, dando a los Spurs la última posesión, pero Fox, en lugar de quemar tiempo o esperar la falta, intentó el tiro y falló, dando de nuevo la posesión a los Knicks.
Fue entonces cuando Anunoby palmeó el rebote de un triple fallado por Brunson y desató la locura en el Madison Square Garden. De la miseria a la gloria en 24 minutos.
