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Hallan el mayor y más profundo cementerio de ballenas con restos de 3,5 millones de años

Redacción Ciencia, 10 jun (EFE).- Un enorme cementerio de ballenas descubierto en el sureste del océano Índico es el más profundo, extenso y antiguo conocido. La necrópolis, que podría reunir hasta 10 millones de cadáveres, incluye restos tanto modernos como antiguos, con fósiles de 5,3 millones de años.

El hallazgo fue realizado por un equipo encabezado por la Academia china de Ciencias e integrado por investigadores italianos y neozelandeses, que publica los detalles en Nature.

El cementerio, que se extiende por unos 1.200 kilómetros del fondo marino, está en la zona de fractura de Diamantina, en el océano Índico y los restos se encuentran hasta a 7.001 metros profundidad (en los otros cementerios conocidos no superan los 4.200).

Pero no se trata solo de un lugar muerto. El estudio explica que “uno de los fenómenos más fascinantes” de las profundidades marinas es la ‘caída de ballenas’, que se produce cuando una muere y su cadáver se hunde hasta el fondo del océano.

Allí, sus restos crean “un oasis” de biodiversidad que alberga comunidades especializadas compuestas por gusanos devoradores de huesos, bivalvos quimiosintéticos y ofiuras (parecidas a las estrellas de mar). En el caso del nuevo cementerio, algunos son desconocidos para la ciencia.

Estas «características excepcionales» del lugar ofrecen «una perspectiva privilegiada sobre la historia evolutiva de los zifios, unos enigmáticos cetáceos depredadores de aguas profundas”, dijo a EFE el investigador de la Universidad de Pisa (Italia) Alberto Collareta, uno de los firmantes del artículo.

Además, revela un proceso de fosilización aún poco estudiado, como es la conservación de los restos de vertebrados directamente en las profundidades gracias a la acción protectora de gruesas incrustaciones de hierro y manganeso.

 

Recuperación de huesos fósiles de ballena mediante el brazo del sumergible chino Fendouzhe en las profundidades del lecho marino de la zona de Diamantina. Crédito: Global TREnD, IDSSE

Patrimonio paleontológico

Este descubrimiento, hecho en 2023 y que fue “en buena medida inesperado” -reconoció Collareta-, se logró con un batiscafo Fendouzhe, que se sumergió en 32 zonas de la fosa Diamantina y recuperó 43 fósiles.

Se han localizado 485 yacimientos fósiles y cinco ‘caídas de ballena’ todavía activas (que albergan comunidades de animales). Los investigadores calculan que la zona podría tener más de 10 millones de cadáveres, lo que representa, además, un gran sumidero de carbono.

En casi todas las exploraciones se ha documentado la presencia de fósiles, a menudo por docenas en cada inmersión, por lo que el investigador considera que los restos observados directamente representan “solo una mínima parte del inmenso patrimonio paleontológico que se conserva en el fondo marino”.

Un lugar enorme y antiguo, donde los restos más viejos recuperados y datados son de hace 5,3 millones de años, en el Plioceno temprano, en concreto, parte de un cráneo de la especie extinta Pterocetus benguelae.

Entre los fósiles identificados hay especies actuales, como la ballena picuda de aguas profundas o la de dientes de correa, y extintas como la Pterocetus diamantinae, hasta ahora desconocida y que se ha descrito gracias a esta investigación.

Este yacimiento da una “perspectiva privilegiada” sobre los zifios que, a pesar de sus dimensiones (hasta 12 metros) y de la variedad de especies (al menos 24 vivas), “su biología es en gran parte desconocida, pues algunas nunca han sido avistadas en el mar y solo se conocen por raros varamientos”.

No se trata solo de una necrópolis, sino también de “un archivo fundamental para comprender cómo estos cazadores de las profundidades desarrollaron un estilo de vida tan extremo a lo largo de millones de años”.

 

Oasis de biodiversidad      

Un lugar que alberga mucha vida, porque los cadáveres depositados en los fondos pueden sustentar durante cien años comunidades biológicas extremadamente especializadas, conocidas como ‘comunidades de caída de ballenas’.

Unos ecosistemas «extraordinarios» donde hay organismos que se alimentan de los restos —aprovechando incluso el colágeno y los lípidos del interior de los huesos— y otras que usan el esqueleto como punto de anclaje en un fondo, explica.

De momento, se han detectado cinco yacimientos activos, entre ellos uno formado por tres vértebras de ballena picuda a 6.789 metros, que es el más profundo conocido y albergan organismos que «parecen totalmente nuevos para la ciencia».

Entre los restos óseos han encontrado refugio ofiuras, gusanos perforadores de huesos (Osedax) y bivalvos quimiosimbióticos. Además se registró, por primera vez la presencia de la margarita de mar asociada a la madera.

¿Por qué allí?

Que un mismo lugar, no lejano al oeste de Australia, lleve varios millones de años albergando ballenas muertas implica que debe tener algunas características especiales.

Collareta dice que es probable que para las ballenas picudas la fosa de Diamantina sea una zona de caza ideal, donde los riesgos fisiológicos asociados a las inmersiones extremas (a más de 3.000 metros) aumentan la mortalidad natural.

Además, «la extraordinaria concentración y conservación de los fósiles» se ve favorecida por la topografía en forma de ‘V’ de la fosa, que canaliza los cadáveres hacia el fondo marino, y las bajas tasas de sedimentación permiten que los huesos permanezcan expuestos durante largos periodos, lo que contribuye a su conservación.

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