InicioEntérateLos excrementos de ardillas prehistóricas encierran detalles de la historia del Ártico

Los excrementos de ardillas prehistóricas encierran detalles de la historia del Ártico

Redacción Ciencia, 9 jun (EFE).- La paleontología desarrolla todo tipo de métodos para intentar explicar cómo fue el pasado más remoto y en un nuevo estudio ha recurrido a heces fosilizadas de ardillas de hasta 700.000 años de antigüedad que contienen ADN prehistórico para revelar abundantes detalles sobre la historia evolutiva del Ártico.

Esos excrementos fosilizados (coprolitos) se han conservado durante milenios en el permafrost del Yukón en Canadá y el ADN encontrado en ellos es uno de los más antiguos recuperados y secuenciados.

El ADN analizado procede de cientos de especies de plantas, insectos, microbios y grandes mamíferos, como mamuts lanudos, caballos, y bisontes de la estepa.

La investigación encabezada por el Instituto Hakai de Canadá y que  se realizó con el permiso de la nación Tr’ondëk Hwëch’in, en cuyo territorio tradicional se realizó, analizó trece muestras de coprolitos de ardilla terrestre ártica (Urocitellus parryii) de entre 30.000 y 700.000 años.

Los coprolitos pueden conservar una variedad de biomoléculas de animales antiguos, incluido ADN tanto del animal que las excretó como del entorno circundante, aunque en los estudios se usan con menos frecuencia que los huesos o los sedimentos.

En las regiones árticas, las madrigueras de las ardillas terrestres pueden permanecer congeladas y selladas durante miles de años, lo que permite la conservación del material genético de los coprolitos.

El equipo extrajo una cantidad notable de ADN ambiental antiguo (aeDNA) de los excrementos, del tamaño de los de un conejo, y luego reconstruyó más de 18 genomas mitocondriales de ardillas terrestres, mamuts lanudos, caballos y bisontes de las estepas.

Además, descubrieron indicios de otros roedores y depredadores como lobos grises, grandes felinos —ya fueran pumas o guepardos americanos— y más de 200 grupos de plantas.

Los coprolitos de las ardillas terrestres “conservan instantáneas genéticas de una diversidad extraordinaria de la antigua Beringia, lo que los convierte en un repositorio excepcional” para comprender los cambios evolutivos y ecológicos del pasado remoto, según Hedrik Poinarde, uno de los firmantes del texto.

Estos restos ayudan a reconstruir paleoambientes, “proporcionando información sobre los cambios ambientales, la evolución de la megafauna, su dispersión y, en última instancia, su extinción”, agregó el investigador de la Universidad McMaster (Canadá).

Las actuales ardillas terrestres árticas del Yukón actúan como ratas acaparadoras, recogiendo gran cantidad de restos de material vegetal, huesos y semillas, y lo llevan a su madriguera.

Las ardillas que dejaron esas pruebas hace miles de años son genéticamente distintas de las actuales, pero su comportamiento parece haber sido similar.

Los coprolitos permiten vislumbrar los cambios en el paisaje a lo largo de cientos de miles de años y abren la puerta a numerosos descubrimientos futuros. Asimismo, parecen conservar el ADN antiguo incluso mejor que los huesos o el permafrost circundante

Los autores señalan que es posible que parte del ADN se haya adherido a la superficie del coprolito en un momento posterior, y que las bases de datos de referencia incompletas puedan afectar a la identificación de las especies.

En ese sentido, consideran que hay que seguir trabajando para perfeccionar y ampliar estas técnicas, aunque los resultados del estudio sugieren que los coprolitos del permafrost pueden utilizarse de manera eficaz para obtener instantáneas de alta resolución de los entornos prehistóricos y complementar los conocimientos derivados del ADN antiguo sedimentario y esquelético.

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