Skopie, 6 jun (EFE).- El flamenco rosa es el símbolo de una inédita revuelta ciudadana en Albania contra dos megaproyectos turísticos ligados a la familia Trump, que miles de manifestantes consideran una amenaza para el medioambiente y un reflejo de los excesos del Gobierno.
Las protestas en Albania, ya bautizada como la ‘revolución del flamenco’, contra la creación de un complejo turístico de lujo vinculado a Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, y a su esposa Ivanka Trump, no muestran señales de disminuir e incluso se han internacionalizado, con protestas de la diáspora albanesa en Italia, EE.UU. y Canadá.
De una movilización medioambiental…

Este sábado se convocaron nuevas manifestaciones en la ciudad portuaria de Vlora, en la costa adriática del sur del país, cerca de una de las zonas afectadas por los proyectos, mientras que al mismo tiempo una multitud volvió a llenar las calles de la capital, Tirana.
Este es el sexto día consecutivo de protestas desde que comenzó la movilización, el pasado 31 de mayo, en el pueblo pesquero de Zvërnec y en la laguna de Vjosa-Narta, uno de los dos lugares incluidos en los planes de inversión asociados a Kushner e Ivanka Trump.
El otro es la isla de Sazan, una antigua base militar de la era comunista situada a pocos kilómetros de la costa y que «fascinó» a Ivanka Trump cuando la «descubrió», según relató en una reciente entrevista.
Una empresa vinculada a Affinity Partners, el fondo de inversión de Kushner, desarrolla el proyecto junto a los hermanos multimillonarios cataríes Ramez y Mohamad Al-Khayyat, que adquirieron terrenos frente al mar en Zvërnec.
Parte de esos terrenos se encuentran a apenas unos cientos de metros de una zona costera protegida, un humedal que sirve de refugio a flamencos, focas monje y tortugas marinas en época de anidación.
El Gobierno declaró en 2024 inversor estratégico a la empresa que desarrollará los proyectos por un coste total de 5.400 millones de euros.
«Albania no está en venta», «Ivanka, vete a casa», «Cancelad el proyecto» y «Manos fuera de Vjosa-Narta» son algunas de las consignas más repetidas durante las protestas celebradas en Zvërnec, donde se congregaron este sábado varios centenares de personas, en su mayoría jóvenes y familias.
«No estamos en contra de la inversión extranjera, ni de Kushner, ni de los árabes, ni de quienes sean, pero sí estamos en contra de la destrucción de nuestra naturaleza y de nuestra tierra por beneficio económico», declaró una joven manifestante años al canal Syri TV en Vlora.
Otro participante afirmó que las protestas también denuncian que desde hace años las mejores tierras costeras acaban en manos de oligarcas albaneses y extranjeros con acuerdos y proyectos opacos.
«En sus complejos turísticos de lujo, a los albaneses corrientes solo les queda trabajar como limpiadores y jardineros», lamentó.
La imagen más llamativa de las manifestaciones ha sido la presencia constante del color rosa: muchos participantes acuden vestidos con prendas de ese color o portando flotadores con forma de flamenco.
Otros exhiben banderas diseñadas para la ocasión en las que el águila bicéfala negra de la bandera nacional albanesa ha sido sustituida por un flamenco rosa de dos cabezas.
…a una protesta contra el poder

En la última semana las movilizaciones han evolucionado hacia algo más que una simple protesta medioambiental y para muchos participantes representan una revuelta contra las dos grandes figuras políticas que han dominado Albania durante las últimas tres décadas.
En las calles de Tirana se escuchan cánticos como «Rama a la cárcel, Berisha a la cárcel», dirigidos tanto contra el actual primer ministro socialista, Edi Rama, en el poder desde 2013, como contra el veterano líder opositor Sali Berisha, figura central de la política albanesa desde los años noventa.
Para muchos manifestantes, ambos representan «dos caras del mismo sistema agotado», estrechamente vinculado a los intereses de las élites económicas nacionales e internacionales.
Rama, sin embargo, ha rechazado las críticas y ha calificado las protestas como una «guerra híbrida» impulsada desde el extranjero e incluso llegó a acusar a Irán de alimentar el descontento y difundir, según sus palabras, «noticias falsas» en las redes sociales.
El primer ministro ha asegurado que mientras siga en el poder el proyecto seguirá adelante, ya que supone una gran iniciativa para atraer a turistas con elevado poder adquisitivo.
Mientras tanto, la Fiscalía Especial contra la Corrupción y el Crimen Organizado (SPAK) ha abierto una investigación por presuntas transferencias fraudulentas de títulos de propiedad.
Albania, uno de los países más herméticos durante el comunismo, conservó una costa relativamente virgen que atrae a cada vez más turistas, hasta el punto de haber registrado en 2025 más de 12 millones de visitantes.
Ivan Blazhevski
