Ciudad de México, 4 jun (EFE).- El cantautor Pepe Aguilar lleva la música ranchera en la sangre, la heredó de su padre, ‘El Charro de México’, a quien rinde homenaje en ‘¡Que viva Antonio Aguilar!’, su nuevo álbum que reivindica un legado de “buenas canciones” que “no caducan” pese a la evolución de la inteligencia artificial y el auge mundial de los corridos tumbados.
“La música ranchera, como tal, jamás va a morir; la música de mariachi y de banda jamás va a morir. A lo mejor habrá olas, estará más arriba en un momento un tipo de música y luego más abajo”, explica el artista mexicoestadounidense en una charla con EFE.
Aguilar, líder de la dinastía fundada por Antonio Aguilar (1919-2007), considera que la música ranchera en México es comparable al tango en Argentina, al flamenco en España o a la cumbia en Colombia; géneros que son “a prueba de balas” al estar profundamente enraizados en la identidad de un país y al nacionalismo que “tampoco caduca”.
El productor espera que su padre, ese “mexicano que amaba a su patria entrañablemente” y que se consolidó como un pilar de la música regional mexicana y del cine nacional, entre en el imaginario de los más jóvenes a través de versiones de sus canciones interpretadas por artistas de distintas generaciones, como ‘Pero hombre amigo (El Chubasco)’, a cargo de Carín León.
El disco reúne a distintos referentes del regional mexicano, como los integrantes de la familia Aguilar: Vicente Fernández, Lucero, Carlos Rivera, Banda El Recodo, Guadalupe Pineda y hasta al colombiano Jessi Uribe.
La idea del intérprete de ‘Por mujeres como tú’ nunca fue “sacar la voz” de su padre para que los artistas hicieran un dueto con él, como ha ocurrido con homenajes a Nat King Cole (1919-1965) o Vicente Fernández (1940-2021), ni involucrar a la inteligencia artificial para revivirlo, la intención era que cada uno hiciera su versión de ‘El Charro de México’.
“Fue un trabajo de amistad, o sea, para estarle hablando a tus amigos y decirles: ‘Oye, tengo este concepto’, entonces están más mis amigos cercanos del medio que un plan estratégico de algoritmo y marketing”, afirma.
Invitación a Peso Pluma

Aunque el proyecto de Equinoccio Records, sello discográfico independiente del compositor, agrupa un gran número de géneros del regional mexicano, ni el corrido tumbado ni ninguno de sus exponentes aparece en la lista de 16 canciones.
“Por supuesto que caben cantantes y agrupaciones de corridos tumbados para rendir homenaje a Antonio Aguilar, y estoy seguro de que vamos a hacer más cosas”, reconoció Aguilar, quien parece haber limado asperezas con este subgénero, luego de haberlo criticado en el pasado y de rechazar la posibilidad de interpretarlo.
Incluso admite que debió haber invitado a Peso Pluma al proyecto, pero “no se me ocurrió”, dijo el artista, dos meses después de haberse subido a los escenarios por primera vez con el ícono del corrido tumbado en un concierto en Estados Unidos.
“Te podrá gustar o no te podrá gustar lo que se dice; yo no me meto en política, ya te dije, pero es inevitable ver lo que estos jóvenes han aportado en destreza y en digitación”, destaca.
“Ahora empiezan en armonización y con una lírica mucho más variada: es una evolución perrísima”, señala Aguilar sobre esta etapa de los corridos tumbados, cuyos principales exponentes, como Peso Pluma o Junior H, han modificado sus contenidos para alejarse de la apología de la violencia, un rasgo que fue duramente criticado por el Gobierno de México.

