Ciudad De Panamá, 3 jun (EFE).- La selección de Panamá se despidió este miércoles de su afición con un triunfo por 4-2 contra República Dominicana en un partido amistoso jugado en el estadio Rommel Fernández, que tuvo como protagonistas en el medio tiempo a los artistas urbanos Boza y Sech junto con un repertorio de cantantes locales que entonaron la canción oficial del Mundial 2026.
Entre fuegos artificiales, los dos reguetoneros fueron parte del grupo de intérpretes que dieron un breve ‘show’ en el descanso al cantar ‘Sube la Marea Remix’, el tema de apoyo a la selección de fútbol de Panamá de cara al Mundial compuesto por 18 artistas, entre ellos el salsero Rubén Blades, que no estuvo presente.
«Vamos vamos, Panamá. Sube, sube la marea» reza el estribillo de la canción entonada la noche de este jueves por los artistas frente a un estadio rebozante de aficionados ataviados con la camiseta roja futbolera y sombreros folclóricos panameños.
La «esperanza» de pasar a segunda ronda

Bajo la ausencia de Adalberto ‘Coco’ Carrasquilla y Azarias Londoño, los canaleros jugaron el ultimo partido en «casa» previo al Mundial 2026 arropados por una «marea roja» esperanzada de obtener un mejor resultado que su primer mundial, Rusia 2018.
«Creo que tenemos esperancita de pasar a una segunda ronda con mucho esfuerzo. Seguimos aprendiendo, apenas es nuestro segundo mundial. Creo que llevamos muy buenos jugadores y equipo técnico. Vamos a ver qué pasa, la bola es redonda», dijo a EFE el aficionado Israel Verastegui en los predios del estadio.
Aunque aún queda un juego amistoso contra Bosnia en Estados Unidos, la afición panameña ha tomado el enfrentamiento contra República Dominicana como la despedida oficial a su selección al llenar por completo el Estadio Rommel Fernández, a las afueras de Panamá.
El resultado evidenció el anhelo de la afición panameña de obtener en este Mundial 2026 un sabor de boca mejor que su antecesor, Rusia 2018. Los panameños esperan, al menos, pasar la primera ronda en el Grupo L frente a Ghana, Inglaterra y Croacia, rivales fuertes para la selección más veterana del torneo.
«Soy sincero, no está fácil, pero no podemos tampoco minorizarnos. Somos un equipo que estamos creciendo y podemos hacer algo importante en este mundial. A Ghana le ganamos. Definitivamente podemos, tenemos la capacidad», esbozó Arturo Cortez, otro de los fanáticos presentes en el coloso.
Un estadio vibrante con cada «toque»

El estadio -con el nombre del jugador panameño fallecido en España- vibró con cada toque de balón de los panameños. No faltaron los murmullos de desagrado cuando los dominicanos amenazaban en las cercanías de la portería panameña ni, por el contrario, los resoplos de alegría cuando César Samudio paraba los pelotazos.
Por eso, cuando en el minuto 16 Tomás Rodríguez anotó el primer gol a favor de Panamá, los panameños brincaron de alegría al instante para cantar «sí, sí, sí, aló aló aló, coge el teléfono que Panamá goleó», mientras que el delantero panameño se arrodillaba con las palmas juntas frente a las gradas.
Sucedió lo mismo en el minuto 43 en un extraño remate del centrocampista Victor Griffith que resbaló entre las manos del portero dominicano Xavier Valdez para anotar el segundo gol a favor de los panameños – percibido, inclusive, como autogol- , y el minuto 56 con Cecilio Waterman dejando el marcador 3-1. El definitivo 4-2 los anotó el juvenil Kadir Barría.
En su contrario, el primer gol de los caribeños en el minuto 47 por parte del delantero Mariano Díaz sepultó al Rommel Fernández en un silencio, roto, instantes después, por los tambores de la batucada panameña, pero el segundo en el minuto 67 del también delantero dominicano Erick Japa avivó los pitidos.
Entre suspiros asustadizos de los aficionados panameños por los frustrados intentos de gol de República Domincana y los aplausos para los canaleros al recuperar la pelota, la «marea roja cenroamericana» se despidió de su selección que, por segunda vez, va a un mundial.
