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Zidane, un contrato a contracorriente

París, 28 jul (EFE).- La llegada de Zinedine Zidane al banquillo de la selección francesa genera al menos dos contradicciones: el nuevo técnico es la imagen de una marca deportiva diferente a la de la selección y su salario estará por encima del techo recientemente fijado por el Parlamento francés para los empleados federativos.

Ambos aspectos no han sido un obstáculo para que el Balón de Oro de 1998 sea designado en sustitución de Didier Deschamps, veinte años después de su último partido como jugador con los ‘bleus’ y cinco después de acabar su segunda etapa como entrenador del Real Madrid.

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En su rueda de prensa de presentación, ‘Zizou’ aseguró que no tiene intención de romper con la marca que le viene patrocinando las últimas tres décadas, Adidas, que ha convertido al francés en uno de sus embajadores.

«No cambia nada. El hecho de estar en la selección no va a interferir. No voy a abandonar a mi patrocinador desde hace 30 años», aseguró el nuevo seleccionador.

Zizou llega a un equipo que tiene firmado contrato con su principal rival, Nike, con quien acaba de renovar la colaboración por un monto que, según la prensa, ronda los cien millones de euros anuales.

El presidente de la FFF, Philippe Diallo, intervino en la posible polémica: «Con la selección será Nike, aunque podrá ponerse las zapatillas que elija. Tiene esa libertad».

Con ello dio una de las claves de la convivencia entre los dos gigantes del patrocinio deportivo: Zizou podrá combinar la ropa deportiva de la marca estadounidense con las zapatillas de la alemana.

Ese aspecto parece haber estado en el foco de las negociaciones para el contrato que se llevaron a cabo entre el representante de Zidane, Alain Migliaccio, y el director general de la FFF, Jean-François Vilotte, y que ha dado lugar a varias cláusulas específicas.

El seleccionador deberá llevar la ropa de Nike durante las conferencias de prensa. En cuanto a las campañas publicitarias, el seleccionador tendrá la obligación de participar en las del patrocinador oficial, pero lo cierto es que este usa poco la imagen del técnico y se apoya más en los jugadores.

Deschamps nunca apareció en ninguna durante los catorce años que pasó en el banquillo del equipo.

No es la primera vez que surge este problema en el deporte. El argentino Lionel Messi jugó en el Barcelona y el PSG, ambos de Nike, siendo imagen de marca de Adidas. Todo lo contrario que el portugués Cristiano Ronaldo, deportista de Nike que jugó en el Madrid, la Juve o el Manchester United, todos ellos de Adidas.

El otro problema que podía surgir de su contrato fue superado cuando la FFF decidió firmar el contrato antes de la promulgación de la nueva ley del deporte profesional.

Esa ley, adoptada este mismo mes por las cámaras, establece un máximo de 450.000 euros para el salario anual de los empleados federativos, muy por debajo de las cifras en las que se mueven los grandes entrenadores.

Deschamps, por ejemplo, ganaba diez veces más y, según los medios, incluso algunos de los adjuntos de Zizou van a cobrar cifras más elevadas.

El problema, resuelto por la rúbrica temprana del contrato, ya había sido afrontado por el Gobierno, que tiene la capacidad de emitir excepciones a la ley.

La ministra de Deportes, Marina Ferrari, había mostrado su voluntad de hacerlo para allanar el camino a la llegada de Zidane, aunque finalmente no será necesario.

«No creo que corresponda al Estado intervenir en la remuneración de una organización privada», dijo Ferrari el pasado día 20, al tiempo que recordó que la FFF genera beneficios suficientes para afrontar ese tipo de salarios.

Al no entrar en el marco de la nueva ley francesa del deporte profesional, lo que sí puede hacer Zizou es mantener confidencial su contrato.

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París, 28 jul (EFE).- La llegada de Zinedine Zidane al banquillo de la selección francesa genera al menos dos contradicciones: el nuevo técnico es la imagen de una marca deportiva diferente a la de la selección y su salario estará por encima del techo recientemente fijado por el Parlamento francés para los empleados federativos.

Ambos aspectos no han sido un obstáculo para que el Balón de Oro de 1998 sea designado en sustitución de Didier Deschamps, veinte años después de su último partido como jugador con los ‘bleus’ y cinco después de acabar su segunda etapa como entrenador del Real Madrid.

En su rueda de prensa de presentación, ‘Zizou’ aseguró que no tiene intención de romper con la marca que le viene patrocinando las últimas tres décadas, Adidas, que ha convertido al francés en uno de sus embajadores.

«No cambia nada. El hecho de estar en la selección no va a interferir. No voy a abandonar a mi patrocinador desde hace 30 años», aseguró el nuevo seleccionador.

Zizou llega a un equipo que tiene firmado contrato con su principal rival, Nike, con quien acaba de renovar la colaboración por un monto que, según la prensa, ronda los cien millones de euros anuales.

El presidente de la FFF, Philippe Diallo, intervino en la posible polémica: «Con la selección será Nike, aunque podrá ponerse las zapatillas que elija. Tiene esa libertad».

Con ello dio una de las claves de la convivencia entre los dos gigantes del patrocinio deportivo: Zizou podrá combinar la ropa deportiva de la marca estadounidense con las zapatillas de la alemana.

Ese aspecto parece haber estado en el foco de las negociaciones para el contrato que se llevaron a cabo entre el representante de Zidane, Alain Migliaccio, y el director general de la FFF, Jean-François Vilotte, y que ha dado lugar a varias cláusulas específicas.

El seleccionador deberá llevar la ropa de Nike durante las conferencias de prensa. En cuanto a las campañas publicitarias, el seleccionador tendrá la obligación de participar en las del patrocinador oficial, pero lo cierto es que este usa poco la imagen del técnico y se apoya más en los jugadores.

Deschamps nunca apareció en ninguna durante los catorce años que pasó en el banquillo del equipo.

No es la primera vez que surge este problema en el deporte. El argentino Lionel Messi jugó en el Barcelona y el PSG, ambos de Nike, siendo imagen de marca de Adidas. Todo lo contrario que el portugués Cristiano Ronaldo, deportista de Nike que jugó en el Madrid, la Juve o el Manchester United, todos ellos de Adidas.

El otro problema que podía surgir de su contrato fue superado cuando la FFF decidió firmar el contrato antes de la promulgación de la nueva ley del deporte profesional.

Esa ley, adoptada este mismo mes por las cámaras, establece un máximo de 450.000 euros para el salario anual de los empleados federativos, muy por debajo de las cifras en las que se mueven los grandes entrenadores.

Deschamps, por ejemplo, ganaba diez veces más y, según los medios, incluso algunos de los adjuntos de Zizou van a cobrar cifras más elevadas.

El problema, resuelto por la rúbrica temprana del contrato, ya había sido afrontado por el Gobierno, que tiene la capacidad de emitir excepciones a la ley.

La ministra de Deportes, Marina Ferrari, había mostrado su voluntad de hacerlo para allanar el camino a la llegada de Zidane, aunque finalmente no será necesario.

«No creo que corresponda al Estado intervenir en la remuneración de una organización privada», dijo Ferrari el pasado día 20, al tiempo que recordó que la FFF genera beneficios suficientes para afrontar ese tipo de salarios.

Al no entrar en el marco de la nueva ley francesa del deporte profesional, lo que sí puede hacer Zizou es mantener confidencial su contrato.

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París, 28 jul (EFE).- La llegada de Zinedine Zidane al banquillo de la selección francesa genera al menos dos contradicciones: el nuevo técnico es la imagen de una marca deportiva diferente a la de la selección y su salario estará por encima del techo recientemente fijado por el Parlamento francés para los empleados federativos.

Ambos aspectos no han sido un obstáculo para que el Balón de Oro de 1998 sea designado en sustitución de Didier Deschamps, veinte años después de su último partido como jugador con los ‘bleus’ y cinco después de acabar su segunda etapa como entrenador del Real Madrid.

En su rueda de prensa de presentación, ‘Zizou’ aseguró que no tiene intención de romper con la marca que le viene patrocinando las últimas tres décadas, Adidas, que ha convertido al francés en uno de sus embajadores.

«No cambia nada. El hecho de estar en la selección no va a interferir. No voy a abandonar a mi patrocinador desde hace 30 años», aseguró el nuevo seleccionador.

Zizou llega a un equipo que tiene firmado contrato con su principal rival, Nike, con quien acaba de renovar la colaboración por un monto que, según la prensa, ronda los cien millones de euros anuales.

El presidente de la FFF, Philippe Diallo, intervino en la posible polémica: «Con la selección será Nike, aunque podrá ponerse las zapatillas que elija. Tiene esa libertad».

Con ello dio una de las claves de la convivencia entre los dos gigantes del patrocinio deportivo: Zizou podrá combinar la ropa deportiva de la marca estadounidense con las zapatillas de la alemana.

Ese aspecto parece haber estado en el foco de las negociaciones para el contrato que se llevaron a cabo entre el representante de Zidane, Alain Migliaccio, y el director general de la FFF, Jean-François Vilotte, y que ha dado lugar a varias cláusulas específicas.

El seleccionador deberá llevar la ropa de Nike durante las conferencias de prensa. En cuanto a las campañas publicitarias, el seleccionador tendrá la obligación de participar en las del patrocinador oficial, pero lo cierto es que este usa poco la imagen del técnico y se apoya más en los jugadores.

Deschamps nunca apareció en ninguna durante los catorce años que pasó en el banquillo del equipo.

No es la primera vez que surge este problema en el deporte. El argentino Lionel Messi jugó en el Barcelona y el PSG, ambos de Nike, siendo imagen de marca de Adidas. Todo lo contrario que el portugués Cristiano Ronaldo, deportista de Nike que jugó en el Madrid, la Juve o el Manchester United, todos ellos de Adidas.

El otro problema que podía surgir de su contrato fue superado cuando la FFF decidió firmar el contrato antes de la promulgación de la nueva ley del deporte profesional.

Esa ley, adoptada este mismo mes por las cámaras, establece un máximo de 450.000 euros para el salario anual de los empleados federativos, muy por debajo de las cifras en las que se mueven los grandes entrenadores.

Deschamps, por ejemplo, ganaba diez veces más y, según los medios, incluso algunos de los adjuntos de Zizou van a cobrar cifras más elevadas.

El problema, resuelto por la rúbrica temprana del contrato, ya había sido afrontado por el Gobierno, que tiene la capacidad de emitir excepciones a la ley.

La ministra de Deportes, Marina Ferrari, había mostrado su voluntad de hacerlo para allanar el camino a la llegada de Zidane, aunque finalmente no será necesario.

«No creo que corresponda al Estado intervenir en la remuneración de una organización privada», dijo Ferrari el pasado día 20, al tiempo que recordó que la FFF genera beneficios suficientes para afrontar ese tipo de salarios.

Al no entrar en el marco de la nueva ley francesa del deporte profesional, lo que sí puede hacer Zizou es mantener confidencial su contrato.

París, 28 jul (EFE).- La llegada de Zinedine Zidane al banquillo de la selección francesa genera al menos dos contradicciones: el nuevo técnico es la imagen de una marca deportiva diferente a la de la selección y su salario estará por encima del techo recientemente fijado por el Parlamento francés para los empleados federativos.

Ambos aspectos no han sido un obstáculo para que el Balón de Oro de 1998 sea designado en sustitución de Didier Deschamps, veinte años después de su último partido como jugador con los ‘bleus’ y cinco después de acabar su segunda etapa como entrenador del Real Madrid.

En su rueda de prensa de presentación, ‘Zizou’ aseguró que no tiene intención de romper con la marca que le viene patrocinando las últimas tres décadas, Adidas, que ha convertido al francés en uno de sus embajadores.

«No cambia nada. El hecho de estar en la selección no va a interferir. No voy a abandonar a mi patrocinador desde hace 30 años», aseguró el nuevo seleccionador.

Zizou llega a un equipo que tiene firmado contrato con su principal rival, Nike, con quien acaba de renovar la colaboración por un monto que, según la prensa, ronda los cien millones de euros anuales.

El presidente de la FFF, Philippe Diallo, intervino en la posible polémica: «Con la selección será Nike, aunque podrá ponerse las zapatillas que elija. Tiene esa libertad».

Con ello dio una de las claves de la convivencia entre los dos gigantes del patrocinio deportivo: Zizou podrá combinar la ropa deportiva de la marca estadounidense con las zapatillas de la alemana.

Ese aspecto parece haber estado en el foco de las negociaciones para el contrato que se llevaron a cabo entre el representante de Zidane, Alain Migliaccio, y el director general de la FFF, Jean-François Vilotte, y que ha dado lugar a varias cláusulas específicas.

El seleccionador deberá llevar la ropa de Nike durante las conferencias de prensa. En cuanto a las campañas publicitarias, el seleccionador tendrá la obligación de participar en las del patrocinador oficial, pero lo cierto es que este usa poco la imagen del técnico y se apoya más en los jugadores.

Deschamps nunca apareció en ninguna durante los catorce años que pasó en el banquillo del equipo.

No es la primera vez que surge este problema en el deporte. El argentino Lionel Messi jugó en el Barcelona y el PSG, ambos de Nike, siendo imagen de marca de Adidas. Todo lo contrario que el portugués Cristiano Ronaldo, deportista de Nike que jugó en el Madrid, la Juve o el Manchester United, todos ellos de Adidas.

El otro problema que podía surgir de su contrato fue superado cuando la FFF decidió firmar el contrato antes de la promulgación de la nueva ley del deporte profesional.

Esa ley, adoptada este mismo mes por las cámaras, establece un máximo de 450.000 euros para el salario anual de los empleados federativos, muy por debajo de las cifras en las que se mueven los grandes entrenadores.

Deschamps, por ejemplo, ganaba diez veces más y, según los medios, incluso algunos de los adjuntos de Zizou van a cobrar cifras más elevadas.

El problema, resuelto por la rúbrica temprana del contrato, ya había sido afrontado por el Gobierno, que tiene la capacidad de emitir excepciones a la ley.

La ministra de Deportes, Marina Ferrari, había mostrado su voluntad de hacerlo para allanar el camino a la llegada de Zidane, aunque finalmente no será necesario.

«No creo que corresponda al Estado intervenir en la remuneración de una organización privada», dijo Ferrari el pasado día 20, al tiempo que recordó que la FFF genera beneficios suficientes para afrontar ese tipo de salarios.

Al no entrar en el marco de la nueva ley francesa del deporte profesional, lo que sí puede hacer Zizou es mantener confidencial su contrato.

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