París, 28 jul (EFE).- Campeón mundial como jugador en 1998, ganador de tres ‘Champions’ seguidas como entrenador del Real Madrid y emblema del fútbol a finales de los 90 e inicios de los 2000; con un currículum envidiable, Zinédine Zidane, de 54 años, asume el desafío de reconstruir una selección francesa deprimida y en busca de una identidad desde su reciente derrota ante España en el Mundial (0-2).
Símbolo en Francia de la generación de 1998 ‘black-blanc-beur’ (negro-blanco-magrebí), que supuso una revolución cultural, social y política a finales del siglo pasado, Zidane regresa a su país natal después de 30 años de trayectoria en el extranjero.
La última vez que ‘ZZ’ (las siglas por las que se le conoce) se desempeñó en Francia fue en el Girondins de Burdeos (1992-1996). Desde entonces, los aficionados franceses se habían contentado con verlo de cerca durante ciertos partidos con el combinado tricolor, al que representó 108 veces.
El marsellés de origen argelino llega al puesto que siempre ansió tras pasar cinco años alejado de los banquillos, después de una última experiencia amarga en el Real Madrid que terminó en 2021.
La tarea que le aguarda ahora es colosal: dotar de una identidad de juego a los ‘Bleus’ de Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé, y mejorar los impresionantes resultados de su antiguo compañero de selección, Didier Deschamps, quien guio a Francia hacia el Santo Grial en 2018, además de la final de 2022 -perdida ante la Argentina de Lionel Messi-, tras 14 años de servicio.
El Balón de Oro de 1998 tiene, sobre el papel, lo necesario para cumplir con las exigencias de los bicampeones del mundo (1998 y 2018).
Cuenta con experiencia al más alto nivel como jugador (campeón del mundo, de la Eurocopa de 2000 y de la Liga de Campeones con el Real Madrid en 2002) y como técnico; de hecho, logró en el banquillo merengue encadenar tres ‘Champions’ seguidas (2016, 2017 y 2018), un hito inédito hasta la fecha.
Está, además, acostumbrado a lidiar con los egos de superestrellas mundiales, como lo fueron en su época Cristiano Ronaldo, Gareth Bale o Karim Benzema, semejantes a los que se encontrará en el vestuario francés con Mbappé o Dembélé.
Su cultura futbolística, que mezcla las influencias de Francia, Italia (donde fue estrella del Juventus de Turín durante cinco años) y España, también puede convertirse en un plus.

Cabezazo perdonado

Aunque Deschamps fue el capitán que levantó la Copa del Mundo en 1998, el nombre que quedó grabado en el corazón de los franceses aquel 12 de julio fue el de Zidane, autor de dos de los tres goles de la final ganada en el Stade de France ante la Brasil de Ronaldo (3-0).
De carácter reservado y sin una palabra más alta que la otra, ‘Zizou’ es un líder por el ejemplo más que por la palabra. E incluso cuando su actitud estuvo lejos de ser modélica, como el cabezazo que propinó a Marco Materazzi en la final del Mundial de 2006 perdida ante Italia, los franceses fueron comprensivos con su ídolo.
También lo fueron cuando se metió en asuntos políticos. En 2017, Zidane dio que hablar cuando pidió «evitar los extremos» durante las elecciones presidenciales de aquel año, en las que la ultraderecha de Marine Le Pen figuraba como una de las favoritas.
De hecho, la de ‘ZZ’ es, para muchos franceses, la historia de una inmigración que sale adelante a pesar de los obstáculos.
Hijo de argelinos y criado en la conflictiva barriada marsellesa de La Castellane -en unos bloques de hormigón rodeados de desempleo, la delincuencia y la exclusión social-, Zidane creció junto a otros cuatro hermanos.
El nuevo seleccionador tuvo como referente a su padre Smaïl, que trabajaba como vigilante nocturno, junto a su madre Malika, bajo el lema de respeto, trabajo y humildad.
De la plaza de cemento de La Castellane en la que hizo sus primeras filigranas, pasó a clubes locales hasta que, con 14 años, lo fichó el AS Cannes. Nunca más volvió a vivir en Marsella.
Admirador del creativo uruguayo Enzo Francescoli, a quien iba a ver en el estadio Vélodrome del Olympique de Marsella, dejó el Cannes en dirección al Girondins de Burdeos en 1992. Cuatro años después fichó por el Juventus (1996-2001) y de ahí pasó al Real Madrid (2001-2006). En estos dos últimos clubes dio su mejor fútbol.
Tras su retirada, orientó su carrera hacia los banquillos. Asistente del italiano Carlo Ancelotti en la Liga de Campeones de 2014 ganada por el Real Madrid, tomó las riendas del filial madridista hasta 2016, año en el que dio el salto al primer equipo y con el que hizo historia gracias a su triplete en la Liga de Campeones.
Casado con Véronique, una francesa hija de inmigrantes andaluces, Zidane ha tenido cuatro hijos: Luca, Enzo, Théo y Elyaz, todos ellos con carreras en el fútbol mucho más discretas que las de su padre. EFE
Antonio Torres del Cerro
