26 y contando… no cesan las tragedias en EE.UU.

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English version below

Una vez más los medios de comunicación estamos informando sobre una nueva matanza. El domingo 5 de noviembre, durante un servicio religioso en el pequeño poblado de   Sutherland Springs,  al sureste de Texas, 26 personas que dedicaban su mañana a agradecer a Dios perdieron la vida inesperadamente.

Otra vez, un pistolero desalmado irrumpió en la modesta iglesia bautista y disparó indiscriminadamente contra los feligreses. Entre las muertes destacadas, la hija del pastor, de 14 años,  un menor de 5 y una mujer embarazada.

El pequeño poblado ha quedado sin palabras, entre la indignación y la resignación, mientras su historia toma las principales portadas y espacios de los medios de comunicación. Como toda cronología de la noticia, tendrá su pico y poco a poco será desplazada por  nuevos eventos.

Así es la historia… fría, sin sentimientos y solo registrando cada vez más páginas rojas en pueblos, ciudades, familias… individuos.

Estamos lejos aún de que se llegue a tomar medidas que ayuden a evitar o prevenir cualquier ataque de estos que  no tiene ni pies ni cabeza. No hay manera de entender como una persona puede de un momento a otro tomar la decisión de acabar con la vida de decenas de personas, pero sí es relativamente fácil identificar soluciones… lo difícil es conseguir que el Congreso tome el compromiso de realizar un debate real sobre el control de armas y comience a tomar medidas que valoren más la vida y seguridad de sus ciudadanos que las millonarias ventas armamentistas que se realizan a diario en el país.

No es secreto que en nuestra comunidades hay personas que poseen una gran cantidad de armas, ya sea por su propia seguridad o porque las ‘coleccionan’ y, de acuerdo a la Constitución, están en su total derecho. Pero también es cierto que los legisladores pueden (y creo que deben) tomar medidas para controlar el acceso a las armas y la capacidad mental-emocional de quienes las  adquieren.

Mientras no se de un paso en esa dirección tendremos que seguir siendo portadores de estas noticias que, en lo personal, me parten el corazón.

 

26 and counting…the tragedies in the US do not stop

Once again, the media is reporting on a new massacre in the US. On Sunday November 5th, during a religious service in the small Texan town of Sutherland Springs, 26 people who dedicated their morning to God unexpectedly lost their lives.

Again, a soulless gunman stormed the modest Baptist church and fired indiscriminately at the parishioners. Among those killed were the 14 year old daughter of the pastor, a child younger than 5 years old, and a pregnant woman.

The small town has been left speechless, between indignation and resignation, while its history takes the front pages and spaces of the media. Like all chronology of the news, it will have its peak and little by little it will be displaced by new events.

This is how the story goes…cold, without feelings and only registering more and more red pages in towns, cities, families…and individuals.

We are still far from reaching measures to help avoid or prevent attacks like these that have no apparent reason. There is no way to understand how a person can take the decision to end the lives of dozens of people from one moment to the next, but it is relatively easy to identify solutions…the difficult thing is to get the Congress to take the commitment to carry out a real debate on gun control, and begin to take measures that value the life and safety of its citizens as opposed to the million dollar gun sales that are made throughout the country.

It is no secret that in our communities there are people who own a large quantity of weapons, either for their own safety or because they ‘collect’ them and, according to the Constitution, they are in their own right. But it is also true that legislators can (and I think they should) take measures to control access to weapons and consider the mental and emotional capacity of those who acquire them.

As long as a step in that direction is not taken, we will have to continue to be the bearers of this type of news that personally, breaks my heart.

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