225.000 niños iberoamericanos inician en España el curso escolar más incierto

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CURSO ESCOLAR ESPAÑA

Madrid, 3 sep (EFE).- España afronta un reto educativo prácticamente sin precedentes desde la semana próxima: garantizar la seguridad en escuelas, colegios e institutos para 8,3 millones de estudiantes, de ellos unos 225.000 latinoamericanos, que se debaten entre el deseo de asistir a las clases presenciales y el temor al contagio del coronavirus.

Son niños y adolescentes de educación Infantil, Primaria, Secundaria Obligatoria (ESO), Bachillerato y Formación Profesional, que volverán a convivir después de casi seis meses sin relacionarse en las aulas, en el curso escolar más incierto de los últimos decenios.

España sigue a la cabeza en Europa de la incidencia de la infección: 211,8 casos por cien mil habitantes en los últimos 14 días y unos 480.000 en total desde que comenzó la covid-19, según datos oficiales.

TEMOR, PERO OBLIGATORIO IR A CLASE

Los centros educativos españoles permanecieron cerrados entre mediados de marzo y junio pasados, los momentos más duros de la epidemia. Luego, apenas se reanudaron las clases presenciales antes de las vacaciones veraniegas.

Centros escolares, profesorado y alumnos trataron de adaptarse rápidamente a la enseñanza telemática el útimo trimestre del curso anterior, aunque con resultado desigual. Había alumnos sin equipos informáticos ni conexión de internet.

Y ahora, el nuevo curso debe ser presencial y, sobre todo seguro, insisten los miembros de la comunidad educativa, para garantizar el derecho constitucional a la educación sin brechas sociales ni digitales.

Sin embargo, no esconden inquietud por el riesgo de contagio. Algunos padres, incluso, se plantean dejar a los hijos en casa, aunque la escolarización es obligatoria en España de los 6 a los 16 años (Primaria y ESO), excepto por enfermedad, vida itinerante o residencia en el extranjero.

“Seguro, seguro… no va a ser” asistir a clase, dice a Efe Rafa Garzón, un alumno ecuatoriano que comienza cuarto de ESO en un colegio concertado de Valencia (este). Prefiriría estudiar a distancia, pero si hay que ir al centro, estaría dispuesto con mascarilla. “No tengo ninguna molestia”, apostilla.

Eli Granda, que cursará segundo de ESO en un centro público también de Valencia, reconoce que su madre tiene algún temor. Ella optaría por aprender desde casa, aunque asegura que se presta más atención en la enseñanza presencial. “Si me dicen que en clase, voy a clase”, admite.

La panameña Diana Campos es madre de dos niños de 9 y 11 años, que empiezan cuarto y sexto de Primaria en una escuela pública de Madrid, y está “absolutamente convencida” de que la educación debe ser presencial a estas edades.

“Ya lo vimos en el confinamiento (entre marzo y junio) que la educación a distancia es muy complicada para ellos, no se hacían al ordenador, se distraían todo el rato…”, cuenta a Efe, y sus hijos “ya han tenido bastantes meses para acostumbrarse a las mascarillas”.

La venezolana Anaizit García tiene un niño de 6 años, que comienza primer curso de Primaria. Recibe información oficial sobre las medidas preventivas en una aplicación de celular, pero, sobre todo, en un grupo de padres. “Nos aseguran que se va a mantener la limpieza, que las clases serán más pequeñas y (los nenes) estarán en grupos ‘burbuja’ para controlar los contagios”, explica.

“Quiero confiar en que va a ser suficiente porque ellos necesitan esta educación directa (…) y para ellos va a ser fundamental relacionarse con sus compañeros”, zanja.

COMIENZO GRADUAL

En septiembre de 2009, en una situación parecida en parte, las autoridades españolas también se negaron a un cierre escolar total con motivo de la gripe A. Pero entonces, la incidencia epidémica era muchísimo menor y había una vacuna en el otoño.

En este nuevo curso 2020-2021 ya están abriendo escuelas infantiles y algún colegio esta semana, aunque las clases se generalizarán gradualmente a partir del lunes próximo, atendidas por 725.000 docentes, mientras que la Universidad esperará a finales de septiembre.

Algunas regiones, como Madrid, Asturias (norte) y Murcia (noreste), retrasaron total o parcialmente el calendario escolar unos días, mientras los centros escolares se adecúan contrarreloj a las medidas preventivas.

Unos diez días antes de las fechas previstas de inicio, algunos alumnos aseguraron a Efe que no disponían aún de información sobre las condiciones del nuevo curso, como los ecuatorianos Rafa Garzón y Eli Granda.

Precisamente, familias, profesorado y alumnado criticaron duramente la disparidad de normas escolares de seguridad entre las 17 regiones españolas, su “improvisación y tardanza” y la “falta” de coordinación del Ministerio de Educación.

MEDIDAS COMUNES

Finalmente, el Gobierno nacional y las administraciones regionales -encargadas de gestionar la educación- acordaron medidas comunes mínimas hace una semana.

Los alumnos llevarán mascarilla obligatoria desde los 6 años, se les tomará la temperatura -también al personal escolar- antes de entrar, las aulas se desinfectarán frecuentemente y las clases serán presenciales hasta el segundo de los cuatro cursos de ESO como mínimo.

Un colegio se cerraría solo en caso de transmisión incontrolada del virus, y antes se aplicarían medidas restrictivas según el alcance de cada caso.

Habrá más maestros y menos alumnos por grupo, que solo se relacionarán entre ellos, lo que obligará a habilitar más aulas en otros espacios de los centros educativos. Hay regiones que efectúan pruebas diagnósticas a todo el profesorado.

Jesús Lozano y Macarena Soto

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